Una patata, una cebolla, huevos, aceite, sal. Pelamos la patata, la cortamos en trozos, batimos el huevo… Espera, ¿no es éste el cuento de toda la vida sobre cómo hacer una tortilla de patata? No, hoy no. Estamos en 1993 y frente a los fogones, en lugar de estar nuestra abuela, está Ferrán Adriá.
Para empezar, Adriá coge ingrediente a ingrediente y empieza a contar la historia de cada uno de ellos por separado. Emancipados, la patata, la cebolla, los huevos, crecen y crecen, adquieren cada uno una personalidad insólita. Liberados de su destino gremial –la sartén-, tienen su propio relato. Cuando Adriá termina de elaborarlos, los va poniendo uno encima de otro, en capas, dentro de una copa de cóctel. El resultado es el pincho de tortilla más extraño de la historia. Ha nacido la tortilla deconstruída. Y con ella, la deconstrucción en la cocina. Pero oye, sabe igual que la tortilla que hace mi abuela. Sigue leyendo

