Ad blockers, ¿síntoma o enfermedad?

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“El Napster de la industria publicitaria” así definió Sean Blanchfield a los ad blockers. Para el fundador de PageFair, la empresa que identifica y cuantifica las pérdidas que causan los bloqueadores a los medios, estos programas acabarán por arruinar la industria de los contenidos.

Tensando la cuerda desde el otro extremo están compañías como AdBlock Plus que elimina la publicidad en la navegación de más de 100mill de internautas repartidos por todo el planeta.

En España no alcanzan las cifras de otros países. Si Innovación Audiovisual contratara publicidad sólo llegaría a 3 de cada 4 lectores porque 5,6 millones de españoles han decidido dejar de ser impactados con publicidad mientras navegan (IAB) Para sentir, temporalmente, esa experiencia he descargado Ghostery y, lo reconozco, la navegación da vértigo. Un ad blocker no sólo hace desaparece todos los anuncios, los malos y los buenos (hasta la publicidad nativa desaparece*) sino que al hacerlo me devuelve todos esos megas que he contratado porque también elimina la recopilación de datos que tanto ralentiza la navegación. Pero después del vértigo llega el vacío que provoca el horror vacui; tanto espacio en blanco te lleva inevitablemente a preguntarte si quedará algo en la red cuando no quede nada que bloquear.

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