Querida señora de Cuenca (*):
Se habla de usted más de lo que nos gustaría, pero nadie se ha dignado aún a escribirla.
Perdone que sea tan directa; pero ojalá supiese dónde, dentro de la provincia castellano manchega, se encuentra. Me plantaría allí y le diría cuatro cosas.
Imagino que usted, aun siendo poco culta y muy conformista, es de esas mujeres con un gran poder de persuasión para conseguir lo que se propone. Consigue estar en boca de todo directivo y productor, de esos que acarician gatos mientras se dan la vuelta en su silla giratoria. Es especialista en frustrar el trabajo de todo guionista español que aún consigue ganarse el pan haciendo lo que le gusta (o en lo que creía que le gustaba). Sigue leyendo
