La producción digital será nuestra salvación

Como me encanta este clásico de Paco de Lucía que todos conocemos os propongo que lo escuchéis mientras leeis esta reflexión que os hago hoy. Estos últimos años uno de los sectores más castigados ha sido el de la producción audiovisual. Entre la crisis, los políticos y los que formamos parte de este mundo nos hemos encargado de situar nuestra actividad en el abismo. Los resultados han sido nefastos por mucho que algunos intenten maquillarlo con datos positivos como son los ingresos en taquilla, etc. Tradicionalmente el motor de la industria audiovisual ha sido el cine y la televisión.

En contra de la creencia popular que muchos difunden con malas intenciones, el sector del cine es uno de los sectores que menos ayudas recibe por parte de la administración y las ayudas públicas a este sector son de las más bajas y encima han ido decreciendo de manera muy significativa año tras año. De los 76 millones de euros que había del Fondo de Protección Cinematográfica en el año 2011 hemos bajado  hasta tocar fondo con 33,7 millones de euros en el año 2014, todo un palo para la industria y sobre todo para las productoras independientes que no tienen un músculo económico que les pueda cubrir en caso de necesidad, caso que casi siempre se da.

EVOLUCIÓN FONDO A LA PROTECCIÓN DE LA CINEMATOGRAFÍA

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El futuro era un rap

Canal+

Genera tal vértigo la velocidad a la que evoluciona el entorno audiovisual desde la estandarización de Internet y abruma con tanta contundencia la sucesión de estudios y análisis que diagnostican su cada vez más fugaz presente que, de vez en cuando, resulta necesaria una mirada más sencilla, casi reduccionista, para recobrar la perspectiva y situar con cierta serenidad el horizonte del medio televisivo en España, incluso a riesgo de que semejante simplificación le confiera a este post una caducidad mayor de lo habitual.

La industria nacional parece inmersa en la dicotomía casi esquizofrénica que revelan aún sus rutinas analógicas de producción y comercialización –broadcasting y narrowcasting– pese a las contumaces inercias digitales de recepción y consumowebcasting y socialcasting– que se constatan en un público no sólo juvenil y adolescente: según el informe de Telefónica La Sociedad de la Información en España 2014el mayor exponente del crecimiento de la digitalización lo representan los mayores de 45 años, el target que más subió en el acceso a la red por motivos de ocio el último año. Se han multiplicado el consumo de vídeo, el acceso desde smartphones y tablets, la combinación de TV y redes sociales, pero… ¿y el menú de preferencias? ¿Cuál es su evolución ‘real’ a punto de cumplirse una década (23 de abril de 2005) del primer vídeo en YouTube? Sigue leyendo

¿Nos estamos pasando en la lucha por el ansiado Trending Topic?

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Las cadenas de televisión y las productoras comenzaron a apostar por las redes sociales con dos claros objetivos: aumentar el engage de los usuarios y conseguir que los que no están viendo la televisión, lo hagan.

¿Qué se consigue con esto? Por un lado, generar conversaciones en relación al contenido que se emite y, por otro, que los espectadores se unan a la “retransversación” (palabra que podría definir la retransmisión del contenido a la vez que se entra en conversación con el programa y el resto de usuarios). Sigue leyendo

Querida señora de Cuenca, deje de dominar la programación

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Querida señora de Cuenca (*):

Se habla de usted más de lo que nos gustaría, pero nadie se ha dignado aún a escribirla.

Perdone que sea tan directa;  pero ojalá supiese dónde, dentro de la provincia castellano manchega, se encuentra. Me plantaría allí y le diría cuatro cosas.

Imagino que usted, aun siendo poco culta y muy conformista, es de esas mujeres con un gran poder de persuasión para conseguir lo que se propone. Consigue estar en boca de todo directivo y productor,  de esos que acarician gatos mientras se dan la vuelta en su silla giratoria.  Es especialista en frustrar el trabajo de todo guionista español que aún consigue ganarse el pan haciendo lo que le gusta (o en lo que creía que le gustaba). Sigue leyendo