El pasado martes 21 de Octubre, el portal informativo PR Newswire hizo que millones de ojos se posaran en una hermética start-up de Florida llamada Magic Leap, sobre la que prácticamente nadie había oído absolutamente nada hasta entonces. Los motivos principales fueron tres: el primero, que la citada compañía consiguió captar 542 millones de dólares en su segunda ronda de financiación -lo que es de por sí una cantidad muy elevada, incluso para los estándares de Silicon Valley-; el segundo, la dimensión y entidad de las instituciones que aportaron la mayor parte del dinero -entre las que se encuentran Google, Qualcomm, Legendary Entertainment y varios fondos de inversión muy influyentes, y cuando digo “influyentes” me refiero a la influencia que sus decisiones tienen sobre la economía mundial y no precisamente sobre las ventas de tal o cual pintalabios-; y el tercero, que casi nadie sabe a ciencia cierta qué hace Magic Leap y que a pesar de ello ha sido valorada en unos dos billones de dólares.
Para averiguar qué hace exactamente Magic Leap, una compañía tan inescrutable que a su lado los caminos del Señor parecen pavimentados con baldosas amarillas, los medios informativos hemos tenido que recurrir a la USPTO, la oficina de patentes y marcas registradas de los Estados Unidos de América, ya que Magic Leap no facilita más información que la que figura en su página web -y que resulta francamente vaga- y declina conceder cualquier tipo de entrevista. Sigue leyendo
