La fórmula de la inmersión y cuatro de sus realidades

thevoid

Las experiencias inmersivas han llegado para quedarse. En una economía de la experiencia como la nuestra, cada vez buscamos más ocio experiencial, más fragmentos de vida. Es más, si las pasadas generaciones valoraban el estatus en posesiones materiales, los Millenials lo que realmente valoran son las experiencias: ir al festival de moda, recorrerse Europa de mochilero, correr la media maratón…

Por eso, el rol de lo inmersivo va cobrando más y más fuerza en la creación de contenidos. Aunque a la RAE no le termine de convencer.

RAE inmersion

Y es que eso es lo que sí se busca, que el público este inmerso en un contenido. Del mismo modo que lo está en su vida. Janet Murray en Hamlet from the Holodeck describe la inmersión como “la sensación de estar rodeado por completamente otra realidad, tan distinta como lo es el agua del aire”. Y Frank Rose nos habla en su The Art of Immersion de cómo estar totalmente inmerso en una historia llega a tener implicaciones cognitivas: activando zonas de nuestro cerebro sobre el movimiento o la posición en el espacio. Vaya, que una buena historia puede hacernos cambiar de opinión o hacernos entender el mundo de otra manera (o si no, ¿para qué existirían los cuentos?) Sigue leyendo

¿Qué hace Magic Leap?

TV

El pasado martes 21 de Octubre, el portal informativo PR Newswire hizo que millones de ojos se posaran en una hermética start-up de Florida llamada Magic Leap, sobre la que prácticamente nadie había oído absolutamente nada hasta entonces. Los motivos principales fueron tres: el primero, que la citada compañía consiguió captar 542 millones de dólares en su segunda ronda de financiación -lo que es de por sí una cantidad muy elevada, incluso para los estándares de Silicon Valley-; el segundo, la dimensión y entidad de las instituciones que aportaron la mayor parte del dinero -entre las que se encuentran Google, Qualcomm, Legendary Entertainment y varios fondos de inversión muy influyentes, y cuando digo “influyentes” me refiero a la influencia que sus decisiones tienen sobre la economía mundial y no precisamente sobre las ventas de tal o cual pintalabios-; y el tercero, que casi nadie sabe a ciencia cierta qué hace Magic Leap y que a pesar de ello ha sido valorada en unos dos billones de dólares.

Para averiguar qué hace exactamente Magic Leap, una compañía tan inescrutable que a su lado los caminos del Señor parecen pavimentados con baldosas amarillas, los medios informativos hemos tenido que recurrir a la USPTO, la oficina de patentes y marcas registradas de los Estados Unidos de América, ya que Magic Leap no facilita más información que la que figura en su página web -y que resulta francamente vaga- y declina conceder cualquier tipo de entrevista. Sigue leyendo