Rejuvenecer o morir. Es un tópico de lo más manido, pero parece que vuelve a repetirse una vez más. Después de lograr audiencias récord en las dos últimas ediciones de los Juegos Olímpicos y conseguir firmar importantes contratos con grandes corporaciones de todo el mundo (NBC en Estados Unidos, NHK en Japón, CCTV en China, Discovery en Europa…), el Comité Olímpico Internacional a través de su programa de reformas denominado Agenda 2020, ha decidido crear su propio canal OTT para la producción y distribución de contenidos.
Parece sorprendente que después de lo expuesto anteriormente alguien se lance a este nuevo reto. Así que la pregunta sería: ¿por qué crear un canal después de lo que indudablemente parece un éxito de audiencia y una fuente de ingresos extraordinaria?. La respuesta no tiene nada que ver con la producción tradicional de los Juegos Olímpicos, ni siquiera con la creación de documentales, perfiles o historias, ya que este mercado parece muy bien cubierto a día de hoy con los canales deportivos a nivel mundial. Sigue leyendo
