En el diseño, como en todo, hay modas. Y como todas las modas, aunque no está muy claro quién las empieza, de repente lo inundan todo y llegan con frecuencia a cansarnos. No tengo nada personal en contra de ellas, pero he de analizar hasta qué punto estas modas son convenientes o contraproducentes para nuestro trabajo, el de la identificación visual.
Diseño de Identidad en el Branding
Para entender mejor este post, debo recordar la división clásica del Diseño Gráfico en Diseño Editorial, Diseño Publicitario y Diseño de Identidad. Ya veremos en post futuros que esta clásica-clasificación puede quedarse corta, pero eso será para otro momento. El caso es que el Diseño de Identidad tiene como misión fundamental IDENTIFICAR. Es así de simple. No hay trampa ni cartón. Bueno, ya matizaremos esto más adelante cuando hablemos de Branding. Identificar significa que una imagen se parezca a lo que identifica. Que lo re-presente (con guión). Debe permitirnos reconocer una marca de un vistazo entre las múltiples aplicaciones instaladas en nuestro teléfono o tableta. Debe ayudarnos a saber qué canal estamos viendo en cada momento y debe colaborar en fomentar los valores de la marca. Y para desempeñar correctamente su trabajo (el de re-presentar) debe ser, además, lo suficientemente diferente de las imágenes de su entorno. Es decir, que para identificar debe diferenciar.
