Con la SALUD sí se juega

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Siempre que sea en el buen sentido del verbo jugar.

Así lo dejaba reflejado hace casi dos años, con mi primer post en este blog (Mi vida está gamificada) en el que enunciaba diferentes posibilidades aplicables al día a día con la tecnología wearables.

He tardado dos años, pero ya tengo una pulsera, que no me quito y donde compruebo a diario mi evolución, siendo la monitorización del sueño algo que me fascina, aunque el objetivo de la adquisición ha sido la necesidad de medir y hacer más ejercicio. Ahora estoy enganchado y la razón de que me haya convertido en prescriptor de marca ha sido, entre otras cosas,  la posibilidad de retar a mis amigos para  ver quien alcanza antes los diferentes objetivos que existen, y conseguir así, el aclamado badge o medalla. Una práctica muy efectiva de fomentar mis prácticas saludables y mejorar día a día.

Pero que yo esté en buena forma, no es un tema relevante para nadie. Y simplemente, porque ya no estoy en la universidad. Me explico. Sigue leyendo