El increíble vídeo menguante y la necesidad de definir nuevas estrategias de contenido en el móvil

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No leemos; escaneamos. El informativo o documental de toda la vida se nos hace, cómo decirlo, un poco largo, y no aguantamos más de diez segundos sin cambiar de canción en Spotify. Vemos la televisión con el rabillo del ojo puesto en las notificaciones de whatsapp. Compartimos tuis sin leerlos y le damos al «me gusta» de Facebook con pulsión enfermiza. La necesidad de sobrevivir a la sobreabundancia de estímulos nos hace ser cada vez más impacientes o selectivos a la hora de conceder nuestra atención.

Estamos inmersos en la Economía del trastorno de déficit de atención. Así titulaba socarronamente @JohnCassidy uno de sus últimos artículos en The New Yorker, en el que se volvía a incidir en nuestra menguante capacidad de concentración a medida que se multiplican los estímulos a los que tenemos o más bien nos empeñamos en enfrentarnos en nuestro día a día. Sigue leyendo