
Hoy en día, la línea que separaba la realidad de la ficción se ha difuminado. Cuando antes era clara la frontera entre ambos mundos, las nuevas tecnologías, la re-invención de los formatos y la hiper-conectividad han facilitado que los relatos se vuelvan inmersivos, y que salten de un dispositivo a otro, manifestando diversas profundidades y matices según el usuario. Con historias que son accesibles 24/7 y ofrecen siempre algo nuevo para aquellos que las consumen, se genera una ilusión de realidad, un universo narrativo paralelo que existe y se solapa con el nuestro, al estilo Matrix. A nuestro universo conocido se le superponen capas y capas de universos enteros de sagas e historias, a los que accedemos por diferentes “rabbitholes” cuando queremos y como queremos.
Y ahora que se ha derribado esa barrera definitoria entre la realidad y la ficción, se ha creado un territorio brumoso en el que habita “lo inclasificable”. Es un espacio extraño y desconocido, lleno de criaturas híbridas, que mezclan elementos de ambos territorios, desafiando a lo que conocíamos hasta ahora. Sigue leyendo