Sensorconomy, por desvelarlo cuanto antes, tiene que ver con la gestión creativa y armónica de los sensores de un smartphone para la innovación en comunicación. Este horroroso término se ha convertido en el epicentro de mi tarea investigadora y me dispongo a compartir con vosotros lo que he ido aprendiendo en este tiempo.
Todo empezó en 2009 con el spot del iPhone 3GS. Una de las grandes novedades era que incluía en su abanico de mejoras una ¡brújula! ¿Brújula? ¿Para qué? Si me pierdo en el bosque ya llamaré o tiraré de los mapas para encontrar la salida, pero, ¿una brújula? ¿Estos de Apple se han creído que vamos a invertir en un imán? Pues, sí.
Por aquellas mismas fechas, un think tank llamado MOCOM2020 que reúne empresas preocupadas por la comunicación en movilidad acuñaba el término que da título a este post: Sensorconomy. Lo hacía en el típico vídeo gurú en el que se muestra cómo va a ser nuestra vida en relación con la tecnología en las próximas décadas. (Por cierto, el mismo vídeo augura que no muy tarde dispondremos en nuestro móvil de un servicio de traducción multi-idioma instantáneo que nos permitirá un diálogo fluido y correcto con cualquier ser del planeta, pero eso para otro post). Sigue leyendo
