Dirigiendo branded content: Sánchez Arévalo

Normalmente no suelo escribir de branded content. Aunque soy  fan de esta nueva forma de creación de contenidos para marcas hay gente mucho más experta que yo que escribe sobre ello en este mismo blog. Sin embargo hoy dedico este post para quien para mí es la figura revelación del branded content en España, sobre todo de la ficción en cine y teatro, Daniel Sánchez Arévalo.

Es curioso que este profesional del guion y la dirección de cine lleva realizados en los últimos dos años cuatro proyectos de branded content, dos de cine y dos de teatro, y ningún proyecto propio de cine (su último estreno fue “La gran familia española” en 2013). Creo que ha encontrado la fórmula para seguir haciendo lo que más le gusta, contar con historias. Y lo consigue, y además de la mano de una marca, cosa que hace unos años a mi parecer sería prácticamente despreciada por cualquier cineasta en España.

También hay otras motivaciones, como ha dicho el propio director en alguna rueda de prensa: “Está claro que pagan muy bien, y eso me da un colchón para luego invertir tiempo en  hacer mis propios proyectos”,  pero no sólo por eso.

Como el propio director dice: “Yo solo me embarco en un proyecto de branded content si me dejan contar una historia. Es fundamental no intentar vender nada”.

Además anima a las marcas a que sigan haciendo este tipo de acciones ya que es una forma “no solo de patrocinar cultura, sino de crear cultura.”. “Yo creo que eso refuerza su imagen de marca, sobre todo si te preocupas por hacer una buena obra audiovisual”.

Y para muestra un botón.

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AllTheater – Una identidad digital para el teatro

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Algunos habréis oído hablar de AllTheater, una nueva plataforma de obras de teatro en streaming, en la que cualquier persona puede disfrutar del contenido desde un dispositivo con conexión a internet. ¡El Netflix del teatro! He charlado con una de sus fundadoras, Eva Lapuente, que antes de embarcarse en este proyecto, venía trabajando en el campo de la gestión cultural con Trànsit Projectes en Barcelona, y cuenta en su curriculum con hitos como la edición del libro “Música para Camaleones”, el proyecto de visualización Ciudades Emocionales y otros proyectos culturales de base tecnológica.

¿Cómo surge el proyecto?

Este proyecto es bastante personal, yo trabajé con Pepe Follos hace muchos años en prensa, y él es un apasionado de la innovación y la tecnología. Siempre quisimos hacer algo juntos, nos pusimos a trabajar en un una app para un show performativo, en el que el usuario interactuaba con el show a través de la tecnología. Estuvimos buscando referencias sobre otras plataformas de teatro en streaming y había un gran vacío. Lo que hicimos fue construir lo que no estaba, empezando por la base y luego pensando en integrar estos nuevos lenguajes, la realidad virtual.

¿Y cómo ha sido la recepción?

La recepción ha sido muy buena, acabamos de llegar de la Feria de Teatro de Huesca, la primera feria de teatro a la que hemos ido, y las compañías que no conocían la plataforma, cuando les explicas las posibilidades, la ven con muy buenos ojos.

¿Por qué es necesario AllTheater?

Es necesario que las compañías estén en Internet, yo creo que en un mundo que da acceso a todo, en el que nos hemos acostumbrado a tener acceso a todo, que algo no se encuentre o no se pueda elegir, ya no es natural. En la Feria, se acercaron alumnos de un instituto donde les dejamos probar una obra en 360º para adolescentes, y luego dijeron: «Dame la dirección, ¿donde lo puedo ver?». “No, no lo puedes ver.” “¿Cómo no lo voy a poder ver en la web? Me meto y ya te digo si me gusta o no”. Es como se piensa ahora. Ha tardado mucho y por fin ha llegado. Es una oportunidad para el teatro de construir una identidad digital propia. Hay un camino por hacer muy bonito.  Sigue leyendo

El valor de lo físico y la innovación escénica

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En muy pocos años, todo nuestro mundo se ha convertido en virtual. Absolutamente todo está en la nube, y parece que si una experiencia no queda reflejada en Facebook, Twitter o Instagram es que no mereció ser vivida o simplemente, no pasó. Podemos acceder a todo a través de nuestro browser o nuestro smartphone. Pero en este periodo vacacional, en el que todos hemos desconectado un poquito de nuestro desaforado enganche virtual, hemos recordado el valor de lo meramente físico. Entendiendo lo físico como aquello que es solamente aquí y ahora, inmediato, interacción directa con el medio que nos rodea. Miradas, abrazos, barbacoas, perfumes, conciertos, olas.

Precisamente, por la hipervalorización de todo lo online, lo físico (lo único que ha estado ahí toda la vida hasta ayer) empieza a revalorizarse. ¿Qué ha pasado con las cartas? Yo siempre fui de escribir extensas cartas o postales. Y todos los  días abría el buzón, como un pequeño ritual, para ver qué sorpresas me deparaba. Ya no lo abro, nunca hay nada (por lo menos nada bueno). ¿Recordáis que solíamos reconocer la letra de la gente? ¿Y como olía el pegamento de los sellos? Tenemos que recuperar esos momentos experienciales, únicos e irrepetibles para nuestra audiencia a la hora de contar historias. Sigue leyendo