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Me considero una persona muy afortunada. Creo que la vida está llena de sueños y -si el hecho de cumplirlos es síntoma de felicidad- quien escribe estas líneas no puede quejarse lo más mínimo.

En mi vida he ideado muchos proyectos. Me gusta decir que empecé a hacerlo en torno a un balón cuando era bien pequeño. Posteriormente, he ido dando pasos en mi vida personal y profesional de los cuales me siento más que orgulloso. Pero me faltaba algo.

Quien me conoce bien sabe -porque me lo habrá oído más de una vez- que llegará un día en el que solamente me dedique a escribir. No sé cuándo será ni cuánto tiempo durará. Pero es algo que siempre he tenido muy claro: aunque esté metido en mil cosas todo forma parte de un plan que tracé (y he ido consolidando) hace unos cuantos años y cuyo final es mi dedicación a la escritura. Y aunque para el que lo vea desde fuera tal vez no haya un hilo conductor claro, para mí lo tiene. Vaya si lo tiene. Escribir es una de las pocas acciones en la vida que puedo hacer sin tener a nadie por encima pero tampoco a nadie por debajo. Y eso me hace extremadamente libre. Y maravillosamente feliz.

Hace un año y medio (aproximadamente), pensé que me gustaría crear un medio colaborativo en el que diversas personas con perfiles muy dispares abordaran desde su punto de vista profesional un único tema: la innovación audiovisual. Como podrás imaginar la temática tenía trampa: cada uno entendería esto de una forma diferente.

Poco a poco fui perfilando cómo sería este proyecto: colaborativo, desinteresado y altruista. Con profesionales de la producción, de la televisión, de las agencias… Con un calendario editorial en el que cada día de lunes a viernes escribiera una firma diferente. Con…

Y fue hace unas semanas cuando pude llevarlo a cabo contactando con las personas que durante mi vida profesional más entendía se ajustaban a lo que un día imaginé. He de confesar que el hecho de haber escrito ya en blogs con un formato similar me ha hecho aprender de las cosas buenas y saber cómo evitar (o al menos intentarlo) las cosas no tan acertadas.

No es fácil lanzar una convocatoria a más de 40 personas y que casi el 100% de ellas te diga un “sí” rotundo. Así que, ante todo, quiero agradecer públicamente que, una vez más, tantas y tan valiosas personas hayan confiado en lo que les propuse. De nuevo, es un honor que estéis por aquí. Estamos empezando a construir algo muy bonito y, sobre todo, que ni siquiera nosotros sabemos hasta dónde puede llegar. Que de aquí surjan ideas que inspiren y ayuden a alguien algún día solo depende de nosotros.

Así que hoy uno de mis sueños se ha hecho tangible. Creo que no todo debe ser enfocado con un retorno económico, en forma de marca personal o qué sé yo. Ése no era, es ni será nunca el objetivo de Innovación Audiovisual. A veces las cosas más valiosas surgen entre cuatro (o, en este caso, alguno más de 40) locos que se juntan para no sé sabe muy bien qué. Aunque he de decir que esta vez yo sí lo sé. Y eso es algo tan bonito como escribir.

A ti que nos lees, gracias. Y a vosotros, que creísteis que este proyecto podía funcionar, más gracias aún.

Es hora de sacar nuestras ideas a pasear.

Nota: Innovación Audiovisual lo formamos las siguientes personas: Alejandro Touriño, Rafael Linares, Estela Melgar, Pedro Enríquez de Salamanca, Fernando Galindo, Paula Hernández, Jaime López-Amor, Francisco Asensi, Javier Jáuregui, Alberto Ramos, Francisco Gallego, Fernando Santiago, Belén Santa-Olalla, Blanca Rochela, José Manuel Antoral, Eva Patricia Fernández, Nicolás Alcalá, Amanda Pons, María Requena, Chema López, Ariana Gaona, Luis Miguel Pedrero, María Casas, Carlos Sánchez, Ángel Álvarez, Carlos Lirola, Jorge Guillén, Pepelu Viñas, José Javier Díaz, Roger Casas-Alatriste, Ramón Tarrés, Jorge Guillén, Antonio Gallo, Elena Neira, Fátima Cayetano, Luis Miguel Barral, Ferran Clavell y al que en este momento lees (Eduardo Prádanos)Puedes leer la bio de cada uno de los autores aquí.

Imagen: lurrikara en Flickr

@EduardoPradanos