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¿Cuántas veces hemos oído/pensado “oye, este está triunfando con (poner aquí el título del producto audiovisual) y el mío es mejor y no consigue nada”? Probablemente recurramos a que ha tenido suerte o conoce a alguien, o incluso a otra cosa, no obstante, no nos paramos a pensar en porqué. Seguramente habrá tenido algo que muchos no tienen en cuenta: la distribución y la comunicación.

¿Y por qué sucede esto? Probablemente porque en los pequeños proyectos, pecamos de querer lucirnos de creadores y olvidamos el último eslabón, que no menos importante, del proceso de creación, y que, demostrará definitivamente, si nuestra idea en la cual confiamos tiene un público o no. Esto no solo se centra en el audiovisual, cualquier obra cuyo objetivo sea la repercusión debe de tener que tener en cuenta esta fase. Pensemos, ¿de qué sirve que escriba un relato si luego no se lee? Puede que me ayude a ordenarme la cabeza, pero en caso de que queramos obtener un beneficio, – que ojo, no tiene que ser monetario, simplemente efectivo-, habrá que tener en cuenta como llegar a la gente y quien es nuestro público.

Con la presencia de internet a nuestra vida cotidiana muchos proyectos han llegado a nosotros a través del boca boca, pero otros se habrán quedado por el camino. Ocurre constante en el ámbito de los cortometrajes y las webseries, donde la gran producción hace que muy pocas obras salgan a la luz y obtengan el reconocimiento. Es el caso de La Caída de Apolo, una webserie realizada por estudiantes de bachillerato que arrasó en el pasado Festival de Cine de Girona. Lo más interesante es que el jurado desconocía la existencia de dicho proyecto y que, gracias a su inscripción, ha llegado a los conocedores del mundo de las webseries. Con tan solo 16.320 reproducciones en su canal, tenemos ante nosotros una de las mejores webseries del panorama nacional que no tiene nada que envidiar a otras que tienen más repercusión mediática.

No existe ninguna fórmula mágica para llamar la atención, vamos, que no podemos hacer un “házmelo viral” como oímos a veces. Lo que sí que debemos tener en cuenta son algunos aspectos incluso antes de ponerse con el proyecto. Hay que conocer los canales, las posibilidades que existen en función del medio que vayamos a centrarnos. La distribución y comunicación tradicional puede ser de gran ayuda, un periódico, una revista digital puede dar un gran empujón, aun así, hay otros muchos canales y otras formas de poder distribuir de una manera efectiva.

  • Los fans. Son el boca a boca, los que viven la misma pasión y las mejores personas para recomendar. Quién sabe si el editor de un blog importante se convierte en tu fan.
  • Las etiquetas. En caso de que Youtube o un blog sea una de las plataformas por las que vas a moverte, siempre es conveniente conocer los tags más empleados o cuáles tienen relación con el proyecto.
  • Hay festivales y certámenes para todo, es una forma de conocer, aprender y descubrir cosas nuevas.
  • Padrinos. Aunque es una forma muy empleada, sigue funcionando. Seguramente el cortometraje protagonizado por Inma Cuesta no es lo mismo que lo protagonice alguien que está empezando.

Ante todo no hay que cerrar las puertas a ninguna forma de comunicación/distribución que surja, teniendo siempre en cuenta que hay a veces que no puedes moverte por todas partes y que, tu público está en un sitio concentrado.

La distribución es un trabajo largo, primordial en toda la vida útil del proyecto y permanente en el tiempo. No es fácil, una buena agenda y un experto en ese tema siempre viene bien, aunque no garantiza el éxito. ¿Existe un truco? No. Si lo tuviera aquí, sería más valioso que la fórmula de la Coca Cola. Lo que sí está claro, es que hay que saber moverse en el momento adecuado.