La dura tarea del emprendimiento

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Pueda que mi post de hoy encaje mejor en un blog de emprendimiento que en uno sobre innovación audiovisual pero, a lo largo de las próximas líneas, trataré de encontrar un vínculo común.

Emprender es la palabra de moda. Mola, es guay y cool y hasta tiene cierto toque hipster. Si además dices que tienes una start up en una incubadora coworking con mentorización y participas asiduamente en labs, hube y meet ups a los que acudes en bicicleta, mola mucho mas.

Pero emprender siempre ha existido (¿por qué ser emprendedor es guay y ser empresario no?) y no todos los emprendedores crean una empresa para que les compre Facebook, Google o Telefónica. Muchas veces emprendes por el simple hecho de hacer algo que llene tu vida, propones una solución y tu objetivo es tener una empresa sostenible para tu equipo.

Cuando quieres emprender con una empresa y además eres creativo (haces películas, series, obras de teatro, etc.) emprender es mucho más complicado. Cuando montas una empresa lo haces pensado en esfuerzo a largo plazo y continuidad. En el caso de una productora, cada proyecto es un nuevo reto, cada año o dos años tienes que partir de cero y además sabes perfectamente que esa película tiene un fin y que cuando acabes volverás a emprender otro proyecto, y así hasta el infinito.

Muchos de los que escribimos en este blog somos emprendedores, muchos de nosotros porque no nos conformamos con lo que hay y queremos explorar más allá. Por eso, además de emprender innovamos en lo que nos gusta, en nuestro caso el audiovisual. Si la palabra emprender mola, no te cuento ya innovar. Al igual que ser empresario no era guay, investigar no terminaba de ser todo lo guay que necesitamos. Pero innovar, ¡Eso es la leche!.

Entre tanta fiebre de emprendimiento me gustaría compartir y reflexionar sobre experiencias que he compartido con otros emprendedores y que, a lo mejor, no representan la cara mas amble del emprendimiento.

  • El eterno emprendedor profesional. ¿Cuántas veces no te has encontrado con un amigo que te cuenta que practica running (por poner un ejemplo también cool)? Sabe de todo, las mejores marcas, los mejores trucos, las mejores técnicas de motivación, relajación, recuperación, etc. ¿pero alguna vez lo has visto correr o al menos con unas zapatillas de deporte puestas? Esto te puede ocurrir perfectamente en el ámbito del emprendimiento. Tienes tantos proyectos que ninguno se materializa. Participas en tantas actividades, encuentros o incubadoras que no tienes tiempo para lo más importante: ponerte en marcha, aterrizar tu idea y luchar por ella.
  • Inversión de tiempo en el sitio equivocado. Son tantas los espacios, sitios, blogs y webs que te indican los mejores sitios para ir con tu proyecto que cómo no vas a hacerlo. Existen miles de concursos, eventos a los que presentar tu idea a inversores. Todas estas ayudas están muy bien pero, como todo, en su justa medida. Al final, invertir mucho tiempo en todas estas actividades o tratar de acudir físicamente puede suponer que olvides lo importante: centrarte en el proyecto y validarlo. O, peor todavía, puedes frustrarte porque es imposible ser escogido en todos los sitios.
  • Los des-asesores. Cuando entras en las rondas y los circuitos de incubadoras, programas de emprendimiento o lanzaderas lo habitual es que pongan a tu disposición un grupo de expertos bien intencionados que te darán los mejores consejos y dirán cómo tienes que hacer las cosas para alcanzar el éxito. Los consejos siempre son bienvenidos, siempre podemos aprender de los demás. Pero no olvides que el que mejor conoce tu idea o proyecto eres tú. No es tan importante escuchar como validar. Además, si hiciéramos muchas veces caso a lo que no deberemos hacer , no tomaríamos riesgos y a lo mejor ahí está el éxito.
  • La soledad y la tristeza. Los emprendedores no siempre están contentos, son felices y están en eventos vendiendo su proyecto y hablando de sus éxitos logrados. El día a día es jodido, no tiene glamour y básicamente son preocupaciones. Y eso te lleva el 99% del tiempo.

Después de todo lo dicho solo puedo decir una cosa, cuando ves que tu proyecto, película, empresa, idea se hace realidad entonces vives uno de los momentos más emocionantes de la vida, es adrenalina pura. ¿Quieres vivirlo? ¡Pues adelante!

 Imagen: danielico

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2 comentarios en “La dura tarea del emprendimiento

  1. Muy buena reflexión, yo emprendí en el año 2006 y tuve que cerrar por la crisis en el 2009, nunca me apunté al carro “cool” del emprendimiento, simplemente soñé un proyecto, lo puse en marcha trabajé duro y la crisis se lo llevó por delante… así es la vida, pero durante dos años fui muy muy feliz de ver como, con todo el esfuerzo del mundo, sin tanto evento ni tanto asesoramiento ni tanto aceleramiento etc… generaba el suficiente dinero como para mantenerlo en marcha incluso de dar trabajo a terceras personas.

    • Gracias Eva por tus palabras. Tu caso creo que es el ejemplo del de muchos. A veces olvidamos que la clave es el esfuerzo y como bien tu dices “el trabajo duro”.

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