La batalla por el televisor

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A pesar de que el consumo audiovisual multipantalla es ya una realidad, lo cierto es que seguimos viendo de promedio cerca de 4 horas diarias de televisión. Y la pantalla del televisor sigue ocupando una posición central en nuestros hogares.

Hasta no hace mucho, unas pocas cadenas de televisión tenían el monopolio de lo que ocurría en este electrodoméstico y se disputaban entre ellas la atención de los espectadores. Pero las cosas han cambiado y ahora hay varios nuevos actores interesados en lograr el dominio del televisor. Apple TV, Chromecast, Xbox One, Movistar o los fabricantes de Smart TV son algunos de ellos.

Un televisor ya no es únicamente un electrodoméstico capaz de sintonizar canales a través de una antena. Ahora es un dispositivo más o menos inteligente, con una interfaz más o menos sofisticada y más o menos capaz de conectarse a la red para dar acceso a un sinfín de contenidos audiovisuales.

Los broadcasters tradicionales siguen sintiendo que este dispositivo es su hábitat natural y que, de algún modo, les pertenece. “La tele sirve para ver la tele”, proclaman algunos. Y mientras el consumo de televisión lineal via TDT sea mayoritario tienen parte de razón. Pero al mismo tiempo también apuestan por la distribución de sus contenidos en otras pantallas.

Con la llegada de la (mal) llamada Smart TV el escenario empezó a cambiar. Los fabricantes de televisores crearon sus propios entornos para acceder a contenidos audiovisuales a la carta y en ese mismo momento adoptaron un nuevo rol. Ya no eran simplemente “los fabricantes” sino que también se auto-adjudicaron la potestad de decidir qué contenidos podrían ser accessibles desde su pantalla y cuáles no. Va en serio: si Samsung, LG, Philips o Sony consideran que la aplicación de un determinado canal no debe estar disponible en su plataforma, no hay nada que hacer. Se han convertido de facto en los gatekeepers de la TV conectada, aunque lo cierto es que por ahora estan ejerciendo este nuevo rol con bastante sentido común.


Otro actor que ha entrado con fuerza en esta batalla en España es
Movistar+. Su amplia oferta de canales de TV en directo y contenidos a la cartasupone la creación de un entorno cerrado en el que puedes encontrar todo… lo que Movistar quiera. Sus intenciones han quedado patentes en el momento que se conocieron sus planes de regalar
televisores a sus millones  abonados. Televisores que, por supuesto, sólo darán acceso a los contenidos de Movistar+. Parece que mientras en Estados Unidos hablan del
cord cutting (denominación del fenómeno de abandono de los servicios de TV por cable) en nuestro país estamos quizá ante un fenómeno que podríamos bautizar como “derribo de antenas”, puesto que si la apuesta de Movistar prospera, muchos hogares podrían prescindir de la antiestética antena de televisión en el tejado.

A nivel internacional la batalla por el televisor se disputa principalmente entre cuatro grandes empresas de tecnología: Google, Apple, Microsoft y Amazon. Conocedores de que no todo el mundo dispone de una Smart TV ni está dispuesto a gastar su dinero en renovar su televisor, han planteado soluciones más asequibles para “smartizar” cualquier televisor.

Google empezó hace años su particular batalla por la conquista del televisor con el lanzamiento de Google TV. No tuvo ni mucho menos el éxito esperado. Pero ahora lo vuelve a intentar con una doble estrategia: Chromecast y Android TV. Chromecast es la apuesta por la máxima simplicidad y ha logrado una rápida penetración en el mercado. Se trata de un pequeño dispositivo que se conecta al televisor por HDMI y permite ver en el televisor los contenidos que decidamos desde otros dispositivos (móvil, tablet o PC). Android TV va un poco más allá y viene a ser una especie de sistema operativo para las aplicaciones de TV conectada que Google vende como dispositivo (Nexus Player) o integrado en otros entornos, como por ejemplo en los televisores Philips. La ambición de Google es que el máximo de usuarios usen su plataforma para poder saber en todo momento qué contenidos estamos viendo en el televisor.

Mucho se ha hablado y rumoreado sobre las intenciones de Apple de hacer su entrada a lo grande en el mundo de la televisión con el lanzamiento de su propio televisor, que por supuesto sería tan revolucionario y deslumbrante que dejaría en evidencia a los fabricantes actuales. Vam
os, lo mismo que ya hicieron con los móviles cuando presentaron el primer iPhone. Pero hasta la fecha la pura realdad es que Apple se ha conformado con presentar una versión mejorada de su dispositivo
Apple TV, una cajita que se conecta al televisor y permite lanzar a la pantalla contenidos desde otros dispositivos y también dispone de un catálogo de aplicaciones de contenido audiovisual. La nueva versión de Apple TV también abre las puertas al desarrollo de aplicaciones por parte de terceros, incorpora videojuegos y también incluye un mando a distancia que permite interactuar con Apple TV a través de la voz, entre otras novedades. Y, aunque no se ha presentado formalmente, se da por hecho que Apple presentará próximamente su propio servicio de televisión, que dará acceso a través de Apple TV a un paquete de canales en directo y a la carta. Cuando este servicio esté en marcha, es más que  previsible una aceleración del fenómeno del cord cutting.

Amazon ha mantenido su propia estrategia con el lanzamiento de sus dispositivos Fire TV, bastante parecidos conceptualmente y funcionalmente a Chromecast y Apple TV. No parece que hayan logrado unas ventas significativas y por ello acaban de anunciar que van a dejar de vender en su tienda onlne los dispositivos de la competencia. O sea, que a partir de ahora ya no podrás comprar ni Chromecast ni Apple TV a través de Amazon.


En este nuevo escenario Microsoft no parece encontrar su posición. En realidad fue pionera en la apuesta por Microsoft TV y Windows Media Center, dos soluciones que no llegaron a ser lo suficientemente conocidas y adoptadas por el mercado. Aunque quizá un 99% de los usuarios de Windows ni siquiera lo supiera, Windows Media Center ha estado presente en sus ordenadores desde hace muchos años y les habría permitido ver contenidos a la carta en su televisor. Incomprensiblemente, Microsoft ha eliminado esta aplicación de la última versión de su sistema operativo, Windows 10. La apuesta actual de Microsoft por acercarse al televisor se centra por un lado en el Microsoft Wireless Display Adapter, un disposiitivo muy parecido a Chromecast y probablemente con el peor naming de la historia de la electrónica de consumo. Y por otro lado, por convertir la consola de videjouegos Xbox One en el centro de entretenimiento del hogar. La interfaz de Xbox One está pensada para gestionar todas las funcionalidades que podamos necesitar en un televisor (zapping, consulta de programación, DVR, etc).

Broadcasters, fabricantes de televisores, operadores de telecomunicaciones, empresa de tecnología… y lo que nos queda por ver. La batalla por el televisor no ha hecho más que empezar.

Foto principal: littleghoti

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Un comentario en “La batalla por el televisor

  1. El televisor está volviendo a recuperar el protagonismo que tenía antaño, cuando internet y los dispositivos móviles no estaban tan desarrollado.
    Por un lado por los televisores con sistema operativo, que cada vez ofrecen más opciones (pobres de momento, eso sí). Y por otro por la guerra de las consolas, que son un factor importante también que impulsa a comprar un buen televisor.

    Veremos cómo se va desarrollando el mercado de las 4k “smart” y pronto de las 8K, que a finales de 2017 empezarán a salir al mercado.

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