La realidad virtual y los nuevos formatos de televisión

La época estival invita a la divagación, a desconectar de la realidad y a dejar viajar la mente al jardín de las ideas imposibles, donde crecen las más bellas y utópicas flores de la tierra de los sueños.  Así empezaba, Javi Jauregui, un compañero de este blog, en su post, El sueño Transmedia de una noche de verano.

No encuentro mejores palabras para comenzar este post en plenas vacaciones, ya que el objetivo de hoy es inspirar.

Pero antes, ya que voy a hablar un poco de la realidad virtual,   es necesario mencionar lo que está sucediendo con la última portada de TIME. La foto de la discordia. Donde Palmer Luckey, 22 años, creador y fundador de Oculus Rift, se muestra, según las críticas, más cerca de los estereotipos nerds que como un titán de la tecnología. El pionero de la VR  asegura, que aunque se imaginaba la reacción del público le parece una buena portada.

La polémica surge cuando varios medios, sobre todo, del sector de los videojuegos, afirman que dar esa imagen puede hacer retroceder y devaluar el mundo de la realidad virtual. ¿En serio? ¿Por una portada? Desde luego que en España hubiese sido otra cantar, principalmente porque tenemos mucho más humor, incluso siendo conscientes de la que se avecina con esta tecnología.

-¿Vais a hacer caso de lo que pueda decir una «antigua» revista impresa?- se pregunta él. Cierre de la discusión. Sigue leyendo

La realidad virtual es virtualmente real

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Primer recuerdo virtual

El primer recuerdo de Colossus sobre el tema se produjo vivamente en el año 1994 – el tecno-científico escritor de best sellers Michael Crichton publicaba una obra menor, en comparación de ventas con Jurassic Park, Rising Sun o Congo, pero de envergadura y recorrido techy hasta la actualidad: Disclosure. Aquí la novela y película se llamaron Acoso y el claim de venta tenía que ver con la tórrida relación entre una jefa sin escrúpulos (en la pantalla Demi Moore) y un ejecutivo informático con ambiciones (Michael Douglas)… envueltos los dos en una trama de poder que curiosamente se resolvía en un entorno de Realidad Virtual.

Esa fue la primera vez en la que Colossus ponía nombre y apellidos a una experiencia informática que como en Tron parecía acercar el universo de la computación y la informática de manera física y experiencial a todos aquellos profanos que teníamos un Amstrad con cassette y robábamos juegos en Galerías Preciados.  Tan interesante como ver al protagonista de Disclosure encerrado en una habitación en croma, ataviado con un gran casco y un guante conectado a cables,  al tiempo que se describía la Realidad Virtual (VR) como una nueva aproximación a la visualización de datos, sistemas y contenidos en forma de experiencia inmersiva. Una navegación que permitía al protagonista capturar información sensible en otro ordenador del sistema con el objetivo de desenmascarar a tan descarnada alta ejecutiva… ¡Y sin tener que saber programación, ni ser un Hacker élite, ni Ethernet…! Colossus se quedó enganchado. Sigue leyendo