Un proyecto Transmedia que comprende un blog en el que más de 80 firmas sacamos nuestras ideas a pasear, un foro mensual, un grupo de colaboración y un podcast
Hoy es sábado, y como cada sábado desde hace varios meses, mi casa se transformará en un plató hasta el domingo. Es una producción discreta, de esas con las que no cuesta convivir. El equipo se reduce a cuatro o cinco personas que ocupan dos habitaciones y un baño. No hay mucho más atrezzo que en un día normal y en los momentos de rodaje nadie me manda callar. Por otro lado tienes la oportunidad de seguir el desarrollo del proceso casi como un mecenas, ayudándolo a crecer al darle cobijo. Para nosotros es como un hijo más al que hay que mimar. Sigue leyendo →
«Cuando le dices a un veinteañero ‘apaga el teléfono, que estás fastidiando la película’ lo que escucha es ‘por favor, córtate el brazo por encima del codo’. No puedes decirle a una persona de 22 años que apague el teléfono. No vive así su vida». Así de convencido se mostraba Adam Aron, CEO de la cadena de exhibición cinematográfica AMC Entertainment, en una entrevista para Variety durante la Cinemacon de este año. Con tan solo cuatro meses en el cargo, Aron mostraba una actitud abierta a experimentar con pases mobile-friendly para el segmento demográfico más esquivo (y atractivo): los millennials. La acción no estaba exenta de lógica. Se trataba de permitir en salas de cine aquellas conductas que ya habían demostrado inclinar la balanza a favor de las experiencias cinemáticas en el hogar, en detrimento de la asistencia al cine: poder conversar, comentar y compartir lo que se está viendo a través de los teléfonos móviles.
Aunque AMC no tuvo más remedio que dar marcha atrás ante la avalancha de protestas que siguieron a esta declaración de intenciones, su propuesta de flexibilización de las estrictas políticas de uso de móviles ilustra cómo los cambios sociológicos derivados de la innovación tecnológica no siempre están en sintonía con los modelos de negocio tradicionales. La brecha entre las distintas culturas generacionales parece cada vez mayor y plantea importantes retos pero ¿era realmente viable una segunda pantalla en los cines?
Por una vez, el calendario del blog no me había pillado en la parra. Tenía preparado un post con opiniones y referencias sobre “los otros” YouTubers, los que no tienen un público masivo, los que no atraen a las marcas.
Pero ayer me topé con esto.
Otra humilde recomendación: ver los videos en la pantalla de la “tele grande”. No hay color
Se trata de un cortometraje de la saga Star Wars. Muy bien rodado, con bonitas localizaciones, VFX decentes y una coreografía de lucha con espadas láser muy currada, la más larga en metraje que yo recuerdo. La verdad, una experiencia audiovisual placentera, mucho más que otros productos de la abarrotada oferta del universo Star Wars.
La peculiaridad de este corto es que está fuera del conglomerado oficial controlado por Disney. La poderosa multinacional no verá directamente ni un euro de su visionado, pero probablemente tampoco sus autores. ¿Una declaración de amor o el último escalón aspiracional, de entrega absoluta al poderoso lado oscuro de la Marca?
Fan films, el hardcore de la fan fiction
A este tipo de piezas audiovisuales se les llama fan films. El fenómeno de la fan fiction se viene produciendo en casi todos los universos narrativos de éxito desde hace años pero, como sabemos todos los que escribimos en este blog y suponen todos los que nos leen, la producción audiovisual tiende a ser compleja y costosa. Al menos mucho más que sentarse a escribir una historieta en un blog de fanfic de Naruto
Recreaciones amateurs de pelis (o películas suecadas, como se prefiera) ha habido desde el VHS, como esa legendaria versión de Indiana Jones que sus fanautores tardaron 30 años en terminar. Lo habitual es que se trate de piezas prescindibles, rodadas con una cámara doméstica y con dudosas cualidades cinematográficas. No obstante, de vez en cuando se ven cosas que no sólo demuestran creatividad, sino que ponen al descubierto posibilidades narrativas interesantes y que, cada vez más, irán aumentando la propia riqueza del canon correspondiente.
Es frecuente también que se trate de piezas integradas en universos fantásticos: Star Wars, Harry Potter, Marvel, videojuegos… El nivel de implicación necesario para meterse en un jardín semejante suele ser más propio público del género fantástico en cualquier formato. Aunque no descarto ver algún día un fan film almodovariano.
Por el contrario, las temáticas y formatos usados son de lo más variado: parodias, what ifs, ampliaciones de personaje, dibujos animados o meras excusas para grabarte dando de palos a tus compañeros de gimnasio.
Como soy un consumidor audiovisual glotón e insaciable, llevo años viendo secretamente fan films de los que me iba recomendando el sabio algoritmo de YouTube. Lo que me ha chocado de Darth Maul: Apprentice ha sido su acabado y la cantidad de medios con los que han contado para hacerlo. O bien ha costado mucha pasta, cosa que no creo más allá de unos mínimos evidentes, o muchísima gente se ha implicado en ello. Veamos el making of
Dollies, mövi, cables de especialista, VFX… La mayoría de los realizadores que escribimos aquí no hemos contado con todos esos lujos ni de lejos, y mucho menos con esa tranquilidad para rodar (18 días de rodaje para 17 minutos de metraje), dicho sea sin demérito: ese corto tiene una gran factura y muchísimo curro detrás. De hecho, creo que aporta más al universo Star Wars que esa otra fan film carísima que hizo J.J. Abrams. Impresiona especialmente ver al director ejecutado los stunts para explicárselos a los actores. Ni Michael Bay, vamos.
Enséñamelo, no me lo cuentes
No me voy a alargar mucho más. Baste decir que tras varios años de parón, vuelve a convocarse oficialmente un concurso internacional de fan films de Star Wars: http://www.starwars.com/star-wars-fan-film-awards
A continuación, unas pocas recomendaciones for your viewing pleasure, sin orden concreto alguno:
Star Wars Uncut
Una simple búsqueda en Google demuestra que el universo narrativo creado por George Lucas es el que más número de fan films acoge. De largo.
Hace unos años se lanzó el ambicioso proyecto de crowdsourcing Star Wars Uncut. Se trataba de recrear la peli enteretica por parte de los fans: tú solicitabas un fragmento y, si se te concedía, tenías total libertad para recrearlo, siempre y cuando respetases el texto y planos originales, fuesen curradísimos reenactments, dibujos animados o descacharrantes parodias. El resultado es, cuanto menos, curioso. Su visionado un placer culpable, entre lo bizarro, lo cómico y lo tierno.
Ya han hecho Una nueva esperanza y El imperio contraataca, así que todavía hay oportunidad de disfrazarse de ewok en futuras reconstrucciones. O no.
The Hunt for Gollum
El universo Tolkien se presta bastante al fan film. En este caso, cabe destacar el currazo de dirección de arte para mantener la coherencia visual con la franquicia de Peter Jackson, aunque reconozco que se hace un poco pesado de ver…
Batman. Dead End.
La complicada ambigüedad moral del personaje de DC, junto con la oscuridad que preside el cómic y sus adaptaciones cinematográficas piden a gritos un examen más detenido por parte de los fans. Situaciones en las que debe decidir entre el bien y el mal, peleas en callejones bajo la lluvia y… ¿luchas con Aliens y Predators?
Punisher: Dirty Laundry
¿No estás satisfecho con la adaptación que han hecho de tu personaje preferido? No pasa nada, armas tu propia peli. Y llamas al actor de la adaptación oficial. Y el actor te produce el corto y se trae a amigos suyos como Ron Perlman. Esas cosas que pasan…
Assassin’s Creed Unity Meets Parkour in Real Life
O cómo jugarse la vida para recrear un videojuego. Sin cables ni trucos. Yo no recomendaría repetirlo, aunque te pille Notredame a mano…
Modern Warfare – Frozen Crossing
Los aficionados al airsoft son muy de grabarse en video practicando su hobby. Para ello, se empollan las escenas de acción de las pelis y las recrean con mejor o peor fortuna. En este caso, logran dramatizar las misiones del Call of Duty-Modern Warfare manteniendo la tensión con un buen ritmo narrativo.
Metal Gear Solid – Philantropy
Si el anterior ya impresiona, ¿qué decir de este fanfilm de una hora? Acción bien rodada, atención al detalle, VFX… Si perdonamos alguna explosión feúcha y la sangre más roja desde los tiempos de la Hammer, parece que estos italianos hacen valer el tiempo empleado en ver su trabajo. Además, lo de empezar con una cita de Ralph Waldo Emerson es de tener mucho cuajo. En cualquier caso, tras dos partes, y el apoyo público (al menos de palabra) de Kojima, parece que el proyecto tiene futuro aún
Spider-Man: Eclipse
Un traje de lana, sencillas pero eficaces coreografías que a veces recuerdan a Oldboy, los efectos visuales justos… y mola más que las últimas adaptaciones oficiales. A alguien se le debería caer la cara de vergüenza
Half-Life. Enter The Freeman
Vayamos un paso más allá: ¿tienen posibilidades comerciales los fan films? Era una pena que el clásico e influyente Half-Life, el yayo de todos los videojuegos distópicos (y de Mr. Robot) no tuviese una extensión cinematográfica (aunque si recordamos la de Doom, es casi mejor que no tenga). Este proyecto empezó como muchos otros, por amor al arte, literalmente, para cubrir esa demanda. Sin embargo, unos buenos dineros recogidos en Kickstarter han permitido que evolucione hacia una serie, The Freeman Chronicles. Prometedor. http://www.thefreemanchronicles.com
Hoy Colossus, al que muchos conocen como Furby, reflexiona sobre el mundo del misterio, lo imposible y lo paranormal desde su experiencia directa, bien como creador, como entusiasta de la ficción audiovisual o como simple testigo. Sí, sí… testigo.
Esta afición se potenció durante su etapa como artista en varios proyectos colectivos de media art que recorrieron medio mundo: edificios transformados en enormes instrumentos musicales interactivos, público enloquecido disfrutando de superpoderes o espectáculos de proyección y sonido en tiempo real que se vivían como auténticos conciertos.
Siempre que vemos la palabra on demand lo asociamos al “vídeo” y sobre todo a Netflix al haber conseguido convencer a todos de que VOD es su apellido.
En este post quiero centrar la mirada en otro tipo de on demand, el denominado platform on demand o estrenos bajo demanda. Su origen se encuentra en una película que se hizo en el 2007 con un presupuesto alrededor de 15.000 $ pero que no consiguió estrenarse hasta octubre de 2009 y con ciertas peculiaridades.
Esto es así porque debido al excesivo coste que suponía y supone una distribución (mas en aquella época con proyecciones en 35mm.) los autores decidieron crear una campaña en su propia página web invitando a que los interesados en ver la película pudieran votar para conseguir un número suficiente de personas interesadas en llenar una sala de cine. Sólo en ese momento se proyectaría la película. El caso se convirtió en un fenómeno viral llamado Paranormal Activity (Oriel Peli, 2007) y consiguió una recaudación superior a los 193 millones de $. Probablemente una de las películas mas amortizadas de la historia del cine y origen de una saga conocida por todos que lleva ya 7 películas realizadas.
Esta madrugada se celebrará la 88ª Edición de los premios #Oscars entregados por la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de Estados Unidos. Lejos queda ya aquella primavera de 1929 y aquella primera ceremonia en un hotel con menos de 300 invitados.
Hoy en día la ceremonia de entrega de los galardones es mucho más que un evento de cine, ya que supone la mejor plataforma de promoción de la industria de Hollywood y es una de las retransmisiones televisivas más seguidas en todo el mundo, pero no solo de TV vive el espectador. Apuestas online, videostreaming en directo, videojuegos multiplataforma, experiencias complementarias en las llamadas «second screens» con canales exclusivos para los fanáticos de la gala, concursos, sorteos, juegos para beber durante la gala, gráficos interactivos, tablas e infografías y un sinfín de contenidos adicionales aseguran un entretenimiento completo mucho antes de que se inicie la ceremonia.
El otro día tuve con mis alumnos un interesante debate sobre la piratería. El debate empezó imaginándonos la piratería en otras indústrias. Cierra los ojos y piensa que pudieras ponerte lo que quisieras. Que pudieras comer lo que quisieras. Llevar el coche que quisieras. ¿Consumirías lo mismo? ¿Eligirías lo mismo que hoy compras? En la época del big data, ¿qué aprendemos de la piratería? ¿Qué reacciones ha tenido la industria del audiovisual ante ella? Todos sabemos que hay profesionales que consultan el top ten de la piratería de su país. En USA hay la creencia que si pirateas en streaming, el FBI no se presenta en tu casa porque no descargas el contenido. En otros países, como algunos de América del Sur, es más frecuente que personas de todas las edades compren el DVD pirata.
El principal motivo para piratear en Europa, según los encuestados, es el no poder permitirse pagar por todo el contenido que se desea ver. Cada año suben los minutos por día dedicados al consumo del audiovisual. El hábito, el deseo, la costumbre de ver películas y series existe. Parece ser que una de las quejas es que no ha habido durante bastante tiempo una oferta legal y asequible que ofrezca un buen catálogo. Lo que deciamos antes, si el dinero no fuera un problema, habría quién se subscribiria a todo. El último estudio de media de Ericsson destaca cómo en España ha bajado la piratería. En 2011, de un 32% de file sharing a un 14% en 2015. Otras formas de piratear (incluyendo streaming), del 29% en 2011 al 16% en 2015. Podemos hablar de las limitaciones del catálogo de Netflix en España, de cómo será la oferta en unos años cuando hayan recuperado los derechos de sus buques insignia de la fición, de la llegada del streaming de HBO, del trabajo de Filmin o de Wuaki, de la apuesta de Atresplayer, Yomvi, Mitele, rtve.es, entre otras. La cuestión es que los datos indican una bajada de la piratería (veremos si una tendencia en los próximos años) y una clara reacción por parte de la indústria. Esto tendrá consecuencias. Cada vez más, los grandes se guardarán para su distribución propia sus propias producciones. Habrá más presión sobre las adquisiciones internacionales por el catálogo restante. Es por ello que es de esperar que la producción propia local despegue para ofrecer originalidad y exclusividad. De ser ésto así, sería una promesa para una indústria que lleva mucho tiempo sufriendo.
Aparco para la próxima vez un post más extenso sobre el fascinante mundo de los tutoriales en video y de la autoformación por Internet en general para tratar un tema reciente que me subleva un poco.
Las fechas navideñas son ya un recuerdo pero, pese al tiempo transcurrido, aún me dura la sensación de empacho desde entonces. No me refiero al empacho de comidas y excesos varios, que también, sino a otro tipo de empacho, más virtual y visual
Star Wars. Star. Wars.
Pues resulta que, por si no se había dado cuenta nadie, se estrenó en diciembre una nueva entrega de la famosa saga. Una entrada canónica en el universo narrativo transmedia más caro del mundo. Al batiburrillo de comunicación habitual en estos casos (frikis acampando en la puerta del cine, defensa esforzada contra spoilers, etc.) se añadía un componente emocional nostálgico para padres treintañeros y cuarentones que tenían, por fin, la oportunidad de llevar a sus hijos a ver “la nueva de La Guerra de las Galaxias” y compartir con ellos un pedacito de infancia. Sigue leyendo →
Selfie de Darth Vader – Primer post de la cuenta oficial de Star Wars en Instagram
Robert Marich cuenta en su libro Marketing for Moviegoers que los fans de Star Wars acudieron en masa a los cines a ver Conoces a Joe Black el día de su estreno porque se había difundido que llevaría pegado el tráiler de La amenaza fantasma, la esperadísima precuela de la saga. La gran mayoría, de hecho, pagó su entrada únicamente para eso: tan pronto veían esos escasos dos minutos, se levantaban y se iban. Corría el año 1998. Todavía faltarían 7 años para oír hablar de Youtube.
Más de una década después, con una nueva trilogía en el horno, el escenario es sustancialmente distinto. Star Wars – El despertar de la fuerza es la primera película de la saga que se estrena en un entorno digital y social. Sin duda estaba llamada a hacer historia en términos de recaudación. Pero a nivel de marketing en redes sociales también ha marcado la diferencia. El primer teaser (noviembre 2014) alcanzó los 223 millones de visionados (Facebook + Youtube); el segundo teaser, 81,7 millones. El trailer definitivo registró 112 millones en 24 horas. A un mes de su estreno, sus cifras en Estados Unidos cortaban la respiración. Era la película con mayor engagement social del año, con más de 230 millones de acciones de los fans con el contenido. Amasaba 1,5 millones de tuits y 500.000 RTs de contenidos relacionados con la película (el doble de las interacciones de Jurassic World y Vengadores 2 juntos). El hashtag #StarWars se había utilizado casi 3 millones de ocasiones. Globalmente, los tráilers y clips de la película llevaban más de 500 millones de visualizaciones. Triplicaba los datos de búsqueda en Google de Jurassic World (178.000 vs. 51.800). A ello habría que sumar 234 millones más acumuladas durante el período enero-noviembre de 2015 (Fuente: Izea).
Promocionar una de las sagas más taquilleras de todos los tiempos sin duda simplifica mucho las cosas. Pero en el año y medio de frenética actividad promocional se ha constatado que, hasta con un producto de éxito garantizado, es imprescindible tener una estrategia social calculada y definida. Estas han sido, a mi juicio, las claves de su éxito.
El Hombre siempre ha tenido necesidad de crear contenidos.
Durante todas las épocas de la Humanidad, las personas han dedicado gran parte de su tiempo al consumo de contenidos, y para poder hacerlo ha tenido que haber gente dedicada a su creación.
El hombre de las cavernas se buscaba la vida para pintar las paredes de su refugio con historias de caza, aventuras y muerte, algunas de estas historias han llegado a nuestros días. Aplicaban la imaginación combinada con una serie de tintes para que, en forma de dibujos, poder contar sus historias.
Todo esto fue evolucionando y el Hombre aplicaba cualquier novedad que descubría para desarrollar contenido. Sigue leyendo →