Cinco razones para transmediatizar tu historia (tu libro, tu museo, tu película, tu…)

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Todo puede ser transmedia. Una pintura, un programa educativo, una empresa, o un disco. Las motivaciones para expandir la narración de algo son de lo más diversas, sin embargo se tiende a confundir -desde una visión reduccionista- a que transmediatizar algo es hacerle una campaña de marketing digital.

La siguiente lista fue elaborada para demostrarle a un grupo de cineastas de arte y ensayo que el aplicar el transmedia sus respectivas películas no solo no las pervertiría,  sino que era algo inevitable:

1. Porque si no lo haces tú, alguien más lo va a hacer.

Si tu historia mueve algo en alguien, para bien o para mal, generará una reacción espontánea. Una búsqueda en Google, un meme, un remix. Alguien retomará la historia de tu videojuego en el punto en el que la dejaste y rodará un fan film. Alguien prologará tu novela a manera de dedicatoria. Alguien le va a pintar bigotes a tu Gioconda. Tu tienes la decisión de sentarte a observar mientras esto pasa o prever situaciones para potenciarlas, capitalizarlas, y de forma intencionada “desarrollar las técnicas y claves para hacerlo, más allá de los fenómenos espontáneos.” Lo malo sería, que después de escuchar tu historia no pasara nada.

2. Para optimizar recursos

Quien haya contado una historia determinada por un formato -una película, un libro, un single- sabe que siempre hay materiales que se quedan fuera. Muchas de ellas muy valiosas. Esa entrevista buenísima de la que sólo entraron dos frases en el corte final; toda la documentación histórica que sirvió para ambientar una novela; los bocetos de una película de animación. Pienso en La Maleta Mexicana, esas tres cajas con los negativos de 4000 fotografías, que pudieron haber sido sólo una exposición, pudo haber sido sólo un libro o sólo una película. Menos más que -de momento- es las tres cosas.  

3. Para facilitar la financiación.

Esto va sobre todo para quienes tienen entre ceja y ceja producir alguna de esas cosas que requieren de tiempos largos de producción y que encima su modelo de negocio está en redefinción, como pueden ser un libro o una película. Da igual quién sea el financiador, patrocinador, mecenas, friend, fool o familiy que pueda poner dinero en un proyecto, va a ser más fácil de convencerlo si no tiene que esperar 2 años para el gran estreno. Y si además de ir publicando cosas durante el proceso, hay formas de ir recuperando la inversión… pero pasemos al punto 4:   

4. Para diversificar las fuentes de ingresos

Pensemos a lo grande: Star Wars. Tienen un universo en constante expansión, una legión de seguidores que tampoco deja de crecer, y hace años que lo de las películas es sólo una parte de sus ingresos. Los puristas dirán que merchandisear una obra es poco menos que prostituirse. Creo que si un libro puede dar pie a un cómic, a una obra de teatro, a una película, a un videojuego y a una exposición, se podría rentabilizarlo con un poco más de facilidad. Y vivir para contarlo.

5. Para potenciar la campaña de marketing

Lo que a la ligera se conoce como “calentar el estreno”. Ir publicando piezas, pistas, datos, contar el proceso creativo, el de producción. Hacer del making of una historia constante. Generar una comunidad alrededor. Sin espoilear, claro está. Hacer partícipe a la potencial audiencia de todos estos procesos es clave para involucrarlos. Cuando vean el producto final -insisto, ya sea una exposición, la nueva carta de un restaurante, un nuevo candidato. será más suyo que si sólo vieron una marquesina y una buena crítica antes de decidirse a comprar una entrada. 

6. Para expandir la propia historia.

Y más allá de las anteriores razones prácticas, más ligadas a la producción, financiación o comercialización de las diferentes partes, está la motivación más puramente narrativa. Por el simple hecho de seguir contando, de que la o las historias sigan su curso, muchas veces insospechado por el propio autor. Ceder el mando, compartir el relato y que siga creciendo hasta que no pueda más.

Por Roger Casas-Alatriste, CEO de El Cañonazo Transmedia.

Fan films. Cada vez más fan, cada vez más films

Estos romanos están locos. Imagen capturada de https://www.youtube.com/watch?v=px4RL3_ImV4

Estos romanos están locos. Imagen capturada de https://www.youtube.com/watch?v=px4RL3_ImV4

Para leer este post, recomiendo humildemente como maridaje musical Le Sacre du Printemps, de Igor Stravinsky, excepto durante el propio visionado, claro https://open.spotify.com/album/0F9N8HseBFNawOkrBFK38x

Por una vez, el calendario del blog no me había pillado en la parra. Tenía preparado un post con opiniones y referencias sobre “los otros” YouTubers, los que no tienen un público masivo, los que no atraen a las marcas.

Pero ayer me topé con esto.

Otra humilde recomendación: ver los videos en la pantalla de la “tele grande”. No hay color

Se trata de un cortometraje de la saga Star Wars. Muy bien rodado, con bonitas localizaciones, VFX decentes y una coreografía de lucha con espadas láser muy currada, la más larga en metraje que yo recuerdo. La verdad, una experiencia audiovisual placentera, mucho más que otros productos de la abarrotada oferta del universo Star Wars.

La peculiaridad de este corto es que está fuera del conglomerado oficial controlado por Disney. La poderosa multinacional no verá directamente ni un euro de su visionado, pero probablemente tampoco sus autores. ¿Una declaración de amor o el último escalón aspiracional, de entrega absoluta al poderoso lado oscuro de la Marca?

Fan films, el hardcore de la fan fiction

A este tipo de piezas audiovisuales se les llama fan films. El fenómeno de la fan fiction se viene produciendo en casi todos los universos narrativos de éxito desde hace años pero, como sabemos todos los que escribimos en este blog y suponen todos los que nos leen, la producción audiovisual tiende a ser compleja y costosa. Al menos mucho más que sentarse a escribir una historieta en un blog de fanfic de Naruto

Recreaciones amateurs de pelis (o películas suecadas, como se prefiera) ha habido desde el VHS, como esa legendaria versión de Indiana Jones que sus fanautores tardaron 30 años en terminar. Lo habitual es que se trate de piezas prescindibles, rodadas con una cámara doméstica y con dudosas cualidades cinematográficas. No obstante, de vez en cuando se ven cosas que no sólo demuestran creatividad, sino que ponen al descubierto posibilidades narrativas interesantes y que, cada vez más, irán aumentando la propia riqueza del canon correspondiente.

Es frecuente también que se trate de piezas integradas en universos fantásticos: Star Wars, Harry Potter, Marvel, videojuegos… El nivel de implicación necesario para meterse en un jardín semejante suele ser más propio público del género fantástico en cualquier formato. Aunque no descarto ver algún día un fan film almodovariano.

Por el contrario, las temáticas y formatos usados son de lo más variado: parodias, what ifs, ampliaciones de personaje, dibujos animados o meras excusas para grabarte dando de palos a tus compañeros de gimnasio.

Como soy un consumidor audiovisual glotón e insaciable, llevo años viendo secretamente fan films de los que me iba recomendando el sabio algoritmo de YouTube. Lo que me ha chocado de Darth Maul: Apprentice ha sido su acabado y la cantidad de medios con los que han contado para hacerlo. O bien ha costado mucha pasta, cosa que no creo más allá de unos mínimos evidentes, o muchísima gente se ha implicado en ello. Veamos el making of

Dollies, mövi, cables de especialista, VFX… La mayoría de los realizadores que escribimos aquí no hemos contado con todos esos lujos ni de lejos, y mucho menos con esa tranquilidad para rodar (18 días de rodaje para 17 minutos de metraje), dicho sea sin demérito: ese corto tiene una gran factura y muchísimo curro detrás. De hecho, creo que aporta más al universo Star Wars que esa otra fan film carísima que hizo J.J. Abrams. Impresiona especialmente ver al director ejecutado los stunts para explicárselos a los actores. Ni Michael Bay, vamos.

Enséñamelo, no me lo cuentes

No me voy a alargar mucho más. Baste decir que tras varios años de parón, vuelve a convocarse oficialmente un concurso internacional de fan films de Star Wars:
http://www.starwars.com/star-wars-fan-film-awards

Y hay páginas especializadas en este subgénero audiovisual repletitas de contenido
http://www.fanfilmfollies.com/

A continuación, unas pocas recomendaciones for your viewing pleasure, sin orden concreto alguno:

Star Wars Uncut

Una simple búsqueda en Google demuestra que el universo narrativo creado por George Lucas es el que más número de fan films acoge. De largo.

Hace unos años se lanzó el ambicioso proyecto de crowdsourcing Star Wars Uncut. Se trataba de recrear la peli enteretica por parte de los fans: tú solicitabas un fragmento y, si se te concedía, tenías total libertad para recrearlo, siempre y cuando respetases el texto y planos originales, fuesen curradísimos reenactments, dibujos animados o descacharrantes parodias. El resultado es, cuanto menos, curioso. Su visionado un placer culpable, entre lo bizarro, lo cómico y lo tierno.

Ya han hecho Una nueva esperanza y El imperio contraataca, así que todavía hay oportunidad de disfrazarse de ewok en futuras reconstrucciones. O no.

The Hunt for Gollum

El universo Tolkien se presta bastante al fan film. En este caso, cabe destacar el currazo de dirección de arte para mantener la coherencia visual con la franquicia de Peter Jackson, aunque reconozco que se hace un poco pesado de ver…

Batman. Dead End.

La complicada ambigüedad moral del personaje de DC, junto con la oscuridad que preside el cómic y sus adaptaciones cinematográficas piden a gritos un examen más detenido por parte de los fans. Situaciones en las que debe decidir entre el bien y el mal, peleas en callejones bajo la lluvia y… ¿luchas con Aliens y Predators?

Punisher: Dirty Laundry

¿No estás satisfecho con la adaptación que han hecho de tu personaje preferido? No pasa nada, armas tu propia peli. Y llamas al actor de la adaptación oficial. Y el actor te produce el corto y se trae a amigos suyos como Ron Perlman. Esas cosas que pasan…

Assassin’s Creed Unity Meets Parkour in Real Life

O cómo jugarse la vida para recrear un videojuego. Sin cables ni trucos. Yo no recomendaría repetirlo, aunque te pille Notredame a mano…

 Modern Warfare – Frozen Crossing

Los aficionados al airsoft son muy de grabarse en video practicando su hobby. Para ello, se empollan las escenas de acción de las pelis y las recrean con mejor o peor fortuna. En este caso, logran dramatizar las misiones del Call of Duty-Modern Warfare manteniendo la tensión con un buen ritmo narrativo.

Metal Gear Solid – Philantropy

Si el anterior ya impresiona, ¿qué decir de este fanfilm de una hora? Acción bien rodada, atención al detalle, VFX… Si perdonamos alguna explosión feúcha y la sangre más roja desde los tiempos de la Hammer, parece que estos italianos hacen valer el tiempo empleado en ver su trabajo. Además, lo de empezar con una cita de Ralph Waldo Emerson es de tener mucho cuajo. En cualquier caso, tras dos partes, y el apoyo público (al menos de palabra) de Kojima, parece que el proyecto tiene futuro aún

Spider-Man: Eclipse

Un traje de lana, sencillas pero eficaces coreografías que a veces recuerdan a Oldboy, los efectos visuales justos… y mola más que las últimas adaptaciones oficiales. A alguien se le debería caer la cara de vergüenza

Half-Life. Enter The Freeman

Vayamos un paso más allá: ¿tienen posibilidades comerciales los fan films? Era una pena que el clásico e influyente Half-Life, el yayo de todos los videojuegos distópicos (y de Mr. Robot) no tuviese una extensión cinematográfica (aunque si recordamos la de Doom, es casi mejor que no tenga). Este proyecto empezó como muchos otros, por amor al arte, literalmente, para cubrir esa demanda. Sin embargo, unos buenos dineros recogidos en Kickstarter han permitido que evolucione hacia una serie, The Freeman Chronicles. Prometedor.
http://www.thefreemanchronicles.com