Ya, ya se lo que vas a decir: “¡Exagerado! ¡Tremendista! ¡Vaya titular amarillista para llamar la atención!”.
Y en parte tendrías razón.
Aunque muchos de los acontecimientos del último año me han hecho replantearme muchas cosas respecto a la que hasta ahora llamaba con cierta satisfacción “mi profesión”, la realidad es que no voy a dejar de contar historias. Mentiría si dijera lo contrario.
Pero sí voy a dejar el cine. El cine tal y como se entiende hoy y se ha entendido en los últimos ciento veinte años. El cine como una industria que produce películas. Sigue leyendo



