«The Killer Inside Me», una de cachiporrazos

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Fotografía de la manifestación a favor de la libertad de los titiriteros detenidos en Madrid. Imagen de Galiza Contrainfo bajo licencia Creative Commons

Aki Kaurismäki y los posts de actualidad
En unas declaraciones a una revista de crítica cinematográfica, el finlandés Aki Kaurismäki decía que no iba a los estrenos cinematográficos y que, en realidad, no veía ninguna película reciente (término que para él abarca varias décadas). Dicho así parece una boutade, pero lo cierto es que una vez expuesto su criterio no resulta tan absurdo.
Kaurismäki señala que, si una película aguanta el paso del tiempo, probablemente debe tener algo de interés y si no, no. Gracias a este curioso criterio de selección evita perder tiempo viendo obras intrascendentes, olvidables o, simplemente, mediocres. (¿Cuántos films galardonados y ensalzados por el público y la crítica del momento se han marchitado con el paso del tiempo, demostrando que su éxito era más fruto de las circunstancias que de la valía de la obra?) Sigue leyendo

La muerte en directo y viral…

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Todavía recuerdo como me impactó en su día la película “La muerte en directo”(“La mort en direct”/”Death Watch”) dirigida  por Bertrand Tavernier en 1980.  Basada en la novela de ciencia ficción de David G. Compton “The Unsleeping Eye” una amarga parábola moral sobre la muerte como espectáculo y sobre la manipulación del individuo por parte de los medios de comunicación”(Filmaffinity).

En ella, una enferma terminal (Romy Schneider) es seguida por un hombre (Harvey Keitel) que tiene alojada en el cerebro una microcámara que transmite imágenes a una cadena de televisión para emitirlas en un popular programa de televisión “La muerte en directo”.

El director con esta película, cuya acción sitúa en los años 90,  se adelantaba en cierta manera a los abusos de la denominada “televisión basura”, un término que sé que a muchos no hace gracia, y que aunque es un tema que suele generar debate no es el centro de esta reflexión. Si lo es el hecho de que con esta película ya se adelantaba Bertrand Tavenier al uso del avance de la tecnología, con la posibilidad de implantar una microcámara en el cerebro para hacer un seguimiento más real. Aún considerada de ciencia ficción, esta película se acercaba mucho a lo que la tecnología actual podría permitir. El mal uso que se puede hacer de la misma en pro de la mala condición humana. Pero, insisto, una ciencia ficción que puede ser bastante real.

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Donde caben un millón de palabras

La máxima ambición de cualquier buen comunicador es la transmisión de un mensaje por muy complejo que sea de la forma más sencilla posible, o lo que es lo mismo, aquella que logre imprimir esa idea en el cerebro del receptor como quien lo hiciera a fuego. El mensaje que permanece es el mensaje bien comunicado o aquel que tiene tanta fuerza por si mismo para entrar en la categoría de los “imposibles de olvidar”. En la comunicación audiovisual todos aspiramos a encontrar ese lenguaje que nos haga mensajeros de oro, los que conseguimos llegar, tocar y remover conceptos de una forma sencilla, ágil y que atrape al receptor.

El lenguaje universal que todos entiendan y que podamos reproducir de forma casi instantánea, mucho más allá de lo veloz. La información que podamos compartir con cualquiera sin tener que añadir ni una explicación más. En la actualidad, la infografía animada se ha convertido en un mensajero rápido y avispado de la comunicación audiovisual. Seduce, divierte, informa, se multiplica y acompaña. Sigue leyendo