La televisión social mató al zapping

segunda pantalla

Caín mató a Abel, el hombre de Cromañón mató al último Neanderthal, el vídeo mató a las estrellas de la radio… y ahora esto.

Espero que el inicio de post más sangriento de la historia de este blog sirva para llamar la atención sobre una reflexión que me ronda la cabeza hace tiempo y que tiene que ver con los nuevos hábitos de consumo de televisión.

Aunque públicamente nos guste presumir de que consumimos series profundas como «Mad Men» o «Breaking Bad», documentales como Making a murderer y programas culturales como This is Opera, lo cierto es que en nuestro fuero interno sabemos bien que al menos una vez por semana lo que nos mola es sentarnos en el sofá a ver alguna mamarrachada tróspida, abrir twitter y partirnos la caja leyendo y escribiendo burradas sobre el programa en cuestión.

Y ahora viene la pregunta clave de este artículo:

Sigue leyendo

El año de contar historias

Acaba el año, pero de algo estamos seguros, y no es de seguir pobres porque no nos ha tocado el gordo, sino que es el año de contar historias. Tanto la publicidad, como en entretenimiento y ojito, la música, tienen como trasfondo una narración bien estudiada para sus públicos. Muchos miran el futuro, hablan de nuevos formatos, pero también debemos analizar qué es lo que ha funcionado o por lo menos, nos ha gustado.

Con la publicidad nos hemos dado cuenta que el anuncio de esa marca de limpieza donde aparece una mujer tecnológica y que maravillosamente limpia muy bien, es algo que no interiorizamos y eliminamos ante tantos estímulos. No obstante, una historia con un buen comienzo en la que nos cuente algo que capte nuestra atención, ha sido capaz de introducir su mensaje en nuestras dispersas cabezas, y también, que le metamos caña en Twitter.

Sigue leyendo