La escena podría ser la siguiente.
Un grupo de personas se reúne en un salón que preside un gran objeto cubierto con una sábana. Hay excitación, nervios. Es algo que todos deseaban hacer desde hace tiempo y por fin ha llegado el momento. Se acomodan en el sofá, los sillones, el suelo. Cada uno escoge el lugar más cómodo, el que solía elegir antes para hacer lo que van hacer ahora. Hay cierto placer en la espera, el momento promete ser memorable. Cuando todo el mundo está listo, se hace un silencio nervioso. Alguien se acerca al gran objeto cubierto. Acerca su mano a la sábana y tira de ella. Las caras de todos los presentes se iluminan y abren bien los ojos para admirar lo que estaba escondido, eso por lo que se han reunido y cuya visión les produce una gran emoción: un televisor.




