La publicidad siempre se ha fijado en aquellos personajes relevantes que pudieran inclinar la balanza del consumidor a la hora de elegir un producto u otro.
Desde siempre este tipo de personajes tenían algo en común y era que eran famosos por algo, por destacar en alguna modalidad deportiva, por ser un famoso actor o actriz o por ser un cantante afamado. Al principio también se escogían personajes que ya habían llegado al Olimpo de la Fama y difícilmente ya podrían bajar de allí, personajes a los que nadie negaba sus cualidades y sus méritos por haber llegado ahí.
Estos personajes eran prescriptores de productos, lo que valía de ellos era su imagen pública y su fama, la verdad es que daba lo mismo poner a uno que a otro, la finalidad era conseguir notoriedad a través de estas figuras.







