Me pidió Eduardo que hiciera un post sobre el cariño y llevaba varias semanas dándole vueltas hasta que vi #elfindesemanaestuyo, el maravilloso anuncio de las familias y pizzas de Casa Tarradellas. Y es que cuando hablamos de cariño, solo podemos caminar por sendas reales. Como dice el último anuncio de BMW (Serie 3 Essential Edition), «puedes comprar una casa, pero no un hogar […], puedes comprar sexo, pero no amor». Y las cosas de verdad, sencillas o complejas, son las que van más allá de una emoción y de un guión. Os traigo varios ejemplos actuales, todos con #hashtag de serie, para que pensemos cómo se está transformando la publicidad que funciona: más cercana, más real y más sencilla.
Archivos Mensuales: mayo 2014
«2nd Screen»: 60 años de historia
Era 1992 y todavía recuerdo estar pegado al televisor viendo a este troll llamado Hugo, de origen danés, con un espacio propio dentro del programa presentado por Carmen Sevilla, el Telecupón. En éste, los espectadores desde casa podían dirigir a Hugo por las vías del tren utilizando las teclas del teléfono de casa. Más tarde y debido a su éxito, se creó un espacio único, Hugolandia, donde los niños tenían que usar el teléfono de su casa para jugar con este simpático duende y el ganador del día podía participar en la gran final semanal que se emitía los domingos. ¿No os parece una grado máximo de interacción para aquella época?
Por esas fechas, no existían los smartphones, ni las aplicaciones y menos aún, el concepto de segunda pantalla como hoy en día se entiende. Entonces ¿qué se buscaba? Simplemente interactuar con el espectador y provocarle un sentimiento de participación con el programa. Es decir, pasar de un consumo pasivo a uno activo. Y el Show de Hugo, no fue, ni mucho menos, el primer intento de interactividad, ya que la historia de la segunda pantalla cumple ya más de 60 años. Así que hagamos un breve repaso. Sigue leyendo
El agua moja,… el cielo es azul,… las mujeres tienen secretos,…
“Fueraparte de que” los que hemos crecido con este tipo de pelis en un nuevo y asombroso entorno de cultura audovisual, no podamos ser objetivos al valorar esta “¿obra maestra del cine de acción de los 90?”, sí me gustaría analizar algunas particularidades, que para mí, son fundamentales para la existencia del ser humano, y compararlas con aspectos de la vida real y su entorno para un creador/productor/hacedor de historias de cualquier tipo, forma o condición,… Sigue leyendo
Expo proyectos transmedia curso 2014
Lo primero que quiero hacer es agradecer, pero de verdad, a mis compañeros de blog el permitirme hacer uso de este espacio para lo siguiente: mañana, día 7 de mayo de 2014, en este link, vamos a hacer un streaming de la Jornada de Presentación de los Proyectos Transmedia de una de las asignaturas de la Facultad de Comunicación en la que imparto clases.
Creo que es una buena oportunidad poder observar cómo responde un grupo de jóvenes cuando les piden enfrentarse a algo tan etéreo como un proyecto transmedia. Por supuesto habrá cosas más o menos logradas, más o menos trabajadas y por supuesto, más o menos inspiradas, pero os aseguro que todas ellas han llevado horas de curro y de quebraderos de cabeza, de nervios, de fascinación, supongo que de botellines y ¿cómo no? de algún que otro improperio.
Os pongo en situación: ¿Qué se les pedía? Sigue leyendo
A vueltas con la coherencia
Este post cobra todo su sentido si también lees el que publiqué en este mismo blog el jueves 1 de mayo.
En el video puedes ver al bailarín de la foto en movimiento. Al observarlo me surge una pregunta: ¿el movimiento SALE de su cuerpo o ENTRA en su cuerpo?
Comparto esta pregunta porque me ayuda a entender el fenómeno sutil de la coherencia, la relación armónica entre los dichos y los hechos. Sigue leyendo
A Don Draper le gusta Spotify
Situada a orillas del río Misuri, Omaha es la ciudad más grande del estado norteamericano de Nebraska. Allí nacieron, entre otros ilustres, los actores Marlon Brando y Fred Astaire, el tenista Andy Roddick o el activista Malcom X. También Todd Storz, un intrépido empresario que en 1949 adquirió la emisora local de radio KOWH. Por entonces, su parrilla se basaba en una amplia variedad de espacios, casi todos patrocinados, donde la música apenas presentaba un valor diferencial. Aún faltaban casi diez años para que la agencia de publicidad Sterling Cooper “abriese sus puertas” en la avenida Madison de Nueva York.
A Storz no le apasionaba aquella programación, cuyo encanto perdía fuerza frente a una competencia demasiado homogénea y al atractivo de una televisión que por entonces iniciaba su deslumbrante andadura. Cavilaba una noche sobre posibles alternativas cuando, tomando cerveza en una taberna, reparó en que la ya cotidiana jukebox repetía una y otra vez las mismas canciones, seleccionadas ¡y pagadas! mediante la correspondiente moneda por jóvenes que amenizaban su tiempo de recreo con los incipientes éxitos del rock and roll. Storz se dio cuenta de que podría trasladar a su emisora la misma lógica de programación: la repetición pautada de las canciones más populares del momento. No podía imaginar que aquella ocurrencia significaría el alumbramiento del hoy celebérrimo formato Top 40, así bautizado porque la capacidad estándar de esa ‘caja de música’ era precisamente de 40 discos.
Sobre dichos, hechos y coherencia

Hace unas semanas María Luisa Jiménez Molero me pidió opinión en estos términos:
«En el proceso de investigación para mi proyecto he detectado que muchas veces el término branded content no se emplea correctamente o existe cierta confusión dentro del sector sobre lo que se considera branded content ¿podrías por favor definir qué es para ti branded content?»
Seré radical, esto es, me tomo la licencia de extenderme un poco para ir a la raíz.
El branded content tiene su epicentro en la experiencia del usuario con tu marca. Ahí comienza y termina todo: en el producto o servicio que intercambia con sus clientes. Pero por favor, no me malinterpretes: la experiencia del usuario es el origen y el destino de tu viaje, pero no es lo único que cuenta. El viaje es eso, un viaje, y también forma parte de la experiencia de marca, por ello tiene que estar en sintonía con el resto de aspectos de esa experiencia de marca.
Me explico.
El consumidor es social en un doble sentido. De un lado como sujetos que vivimos en sociedad, (todas) nuestras decisiones están influidas por el entorno en que vivimos: familiar, social, histórico, cultural, económico, tecnológico … Necesitamos conocer las opiniones y comportamientos de otros para dar forma a los nuestros. Por ello las decisiones de consumo tienen (y ya tenían) una componente social tan importante. Sigue leyendo



