Pasan los años y la televisión es incapaz de acomodar correctamente los contenidos culturales en sus estrategias de programación. Ya sea por el tipo de contenido o por el formato, este tipo de programas cada vez pintan menos en el imaginario de la audiencia española.
Antiguamente hubo casos de éxito, aunque fuera solo por las particularidades de sus presentadores (todos hemos imitado a Punset), por los colaboradores (ahí está Garci y la tropa del humo) o por histrionismo puro (viva Fernando Arrabal y su milenarismo). Por qué los contenidos culturales pintan tan poco en la TV
También disfrutamos de contenidos culturales por su calidad y seriedad en las épocas en las que los canales temáticos ejercían como tales, e incluso hubo un momento en el que el deseado Canal Cultura parecía ser una realidad… que se esfumó. Eran épocas en las que mirábamos el Canal Arte con el mismo empeño con el que nuestros abuelos se escapaban a Perpiñán a ver películas subidas de tono.
No me malinterpreten. No estoy diciendo que hoy en día no haya programas culturales de calidad en nuestras televisiones, sino que son pocos y con poco impacto.







