“Hijo, ¿vemos la tele?”

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Es muy habitual el debate sobre las bondades o maldades de ver televisión o usar dispositivos digitales en la infancia. Todos los padres tenemos una opinión al respecto. Regularmente (cada dos o tres años) aparecen estadísticas sobre las horas que pasan los niños frente al televisor o pantallas…. sus efectos sobre el sistema nervioso… sobreestimulación visual y auditiva… Muy ilustrador a estos efectos es el Informe Pigmalión, Informe sobre el impacto de la televisión en la infancia (2004)
Aparte de ese rigurosísismo estudio de 2004 he buscado documentación en castellano sobre el asunto y he encontrado muy poca cosa. Y en vista de lo rápido que va el mundo audiovisual y digital y de que quien era un niño en 2004 es ya un adolescente hoy, he decidido exponer mis impresiones sin disponer de estadísticas, ni analíticas oficiales, ni académicas.
¿Qué pasa con los niños en el mundo audiovisual?
Abordaré el tema desde tres perspectivas: El niño espectador, el niño protagonista y el niño productor.
Y para poder expresarme con libertad diré que parto de la premisa de que la televisión (los contenidos audiovisuales) educa. Nos guste o no, sea o no sea su objetivo (este es otro debate), la tele educa. Hablar de un programa educativo a un directivo de un canal es “mentar a la bicha”. Nunca en una presentación digas “es un programa educativo” NO. MAL. Es un programa divertido, original, trepidante, emocionante… Bien… Estimula la creatividad ¡MAL! Un programa es un programa. ¿Qué vendemos? Pues eso que sirva para vender. Pero, mientras tanto, por el camino y desde las pantallas vamos educando, consolidando estereotipos, estimulando deseos y moldeando cabecitas.
Queridas gentes del sector audiovisual: la tele educa. (Ahora ya puedo hablar de programas educativos sin culpabilidad) Los medios tienen una influencia directa en el desarrollo emocional, creativo y cognitivo de los niños. Apostar por unos contenidos de calidad es apostar por la calidad de vida de nuestros espectadores, en este caso, los niños.

Y (segunda premisa) me diréis que “los niños ya no ven la tele”. No me extraña. No hay contenidos dignos de su atención pero sí, ven la tele. Al final del post volveré sobre esto.

EL NIÑO ESPECTADOR
Soy una niña de los 70 y de los 80, no puedo evitar una serie de referentes que se me quedaron anclados desde “Un globo, dos globos”… hasta “La Bola de Cristal” , pasando, por supuesto por Barrio Sésamo. Cualquiera de los tres me parecen rescatables.
En esta entrega de Ochéntame podéis ver lo que eso supuso, televisivamente, hablando.

Ahora el “Un globo, dos globos”, el toque de queda para irse a la cama en España es ¿“El hormiguero”? y creo que no hay nada comparable ni que recuerde remotamente a “Barrio Sésamo” ni a “La Bola de Cristal”. A nadie se le ocurriría hacer una Bola de Cristal del SXXI.
“La Bola de Cristal” es el referente de los programas infantiles por su actitud rebelde con la sociedad. Era un programa transgresor en la forma y en el fondo. Nadie discute que entretenía. Sin grandes presupuestos, el programa de Lolo Rico  trasformaba los decorados constantemente, experimentaba con la tecnología de la época y sobre todo jugaba con las ideas. ‘La Bola’ contaba una historia de principio a fin, con carisma e identidad propia, esa es una de las grandes claves de la televisión.

Te sientas enfrente
y es como un cine
todo lo controla
y es un alucine
… ¿qué tiene esta bola que a todo el mundo le mola?

Parece evidente…. Pero también era un experimento…. Lo contaba Lolo Rico: su creadora y directora en una entrevista:
“Nos dejaron experimentar. Hoy en televisión no se experimenta: todo es manido y convencional”
Suscribo, maestra. Algo tan sencillo y aparentemente evidente, experimentar para innovar. ¿Cómo si no?

Hubo otros programas de niños emblemáticos de TVE, que nos han convertido en quienes somos. De Dabadabadá a Los Lunnis, pasando por Veo veo, Cajón Desastre o El Conciertazo de Fernando Argenta. Eran espectáculos entretenidos, unos más mojigatos, otros más creativos y otros con un ramalazo rebelde. Todos transmitían una mirada, una inquietud, generaban curiosidad … Incluso algunos nos animaban a apagar la tele. Aquí los recoje Borja Terán.
También decía la maestra Lolo Rico que “no creo que los niños necesiten productos especiales. Los niños necesitan productos de calidad” Tan fácil y tan difícil.

Así lo creyó también Rion Nakaya y creó THE KIDS SHOULD SEE THIS. Un portal de contenidos fantástico con videos antiguos y modernos. Y que tiene bastante de la tele que me gustaría que vieran a mis hijos. Una cuidada selección de contenidos entretenidos y nutritivos aptos para pequeños y mayores. Allí encontramos desde videos sobre el origen de la purpurina hasta actuaciones de una jovencísima Tina Turner pasando por tutoriales de la NASA sobre como lavarse la cabeza en el espacio:

Pero volvamos a nuestra industria. ¿Qué les ofrecen las televisiones al público infantil?

Según el informe del Observatorio Audiovisual Europeo, ‘Mapping the Animation Industry in Europe’, presentado el pasado mes de junio, en Europa se han triplicado los canales infantiles en la última década, en parte debido al desembarco en Europa de Disney, Cartoon Network, Nickelodeon y Boomerang. Un enorme catálogo de dibujos animados de calidades diversas, muy didácticos en unos casos y muy cuestionables en otros. Rentables, en todo caso, a la vista de su proliferación.

Y aparte de la animación y algunas ficciones ¿Qué ofrecen los medios para entretener  y divertir a los niños? Nada ¿NADA? Casi nada.

En las televisiones generalistas en horario “protegido”, hay pocos contenidos para niños. Y luego,  hay una serie de programas de los canales generalistas que cuentan con una gran aceptación del público infantil: las versiones infantiles de las grandes marcas para adultos:  “Tu cara me suena”, “Masterchef”, “La voz kids”, “Tu cara me suena” o aquellos en los que los niños emulan a los mayores “Pequeños gigantes”, e incluso otros entretenimientos blancos de Prime time que encantan a nuestros cachorros como “me resbala” . Y hay muy pocas ficciones para niños. Disney tiene sus series, más para niñas que para niños, armadas siempre sobre el mismo patrón y los estereotipos de siempre. La chica popular, el gordito gracioso, el guaperas, la fea lista…. y muchos chistes más o menos ingeniosos.

Echo de menos las series de mi infancia: Pipi Calzaslargas, Blossom, Orzowei, El príncipe de Bel Air, Ana de las tejas verdes…. ¿Qué ha pasado? En qué momento empezamos a involucionar. ¿Qué modelos estamos ofreciendo a nuestros hijos?

Los niños son solo espectadores de dibujos animados y ficciones en los que apenas están representados. Es casi imposible ver contenidos en los que los niños interactúen entre ellos o con adultos, sin competir y fuera de un plató. Nuestros niños ven productos enlatados de otros países. Los niños españoles no existen en nuestras pantallas, a  no ser en algún concursillo o como réplicas de adultos.

EL NIÑO ACTOR/ EL NIÑO PROTAGONISTA

Y con este panorama los niños han desaparecido de la faz de la tele. Me refiero a los niños de carne y hueso, vivos, reales y sanos. Para tener visibilidad en los medios, los niños deben imitar a los mayores, convertirse en cocineros o en estrellas de la canción, responder a los estándares de éxito de los adultos. En los escasísimos programas de entretenimientos en los que aparecen están representados como miniadultos (pequeños cantantes, pequeños cocineros, pequeños talentos… y concursos) y consumidores voraces.
Así, estamos construyendo unos estereotipos que nos informan de que los niños no existen sino como proyectos de adultos. Los niños son solo proyectos de futuro.

Los niños, pobres, malnutridos, violados, abusados o asesinados, esos sí aparecen en algún telediario. ¡Ah! y cuando empieza y termina el cole, y cuando llegan las navidades. Los jóvenes incultos, violentos y maleducados que incitan a sus compañeros a suicidarse, también existen en los medios.

En este documento  Save the Children y Unicef recogen una serie de recomendaciones para el tratamiento de la infancia en los medios:
Entre otras cosas, se declara que los medios deben contribuir a formar una visión positiva y constructiva de la infancia como colectivo ante la sociedad o que los niños tienen derecho a expresar su opinión libremente en todos los asuntos que afectan al niño, teniéndose debidamente en cuenta las opiniones del niño, en función de su edad y madurez.

Por favor si encontráis espacios, contenidos, en nuestros canales de TV o en otras plataformas en los que que se dé voz a la infancia y se les permita expresarse libremente, sobre los aspectos que les afectan, compartidlos. Creo que hoy en España, no existen estos espacios.

Pero más allá de los principios y de los derechos, resulta que estamos despreciando olímpicamente un segmento del público que nos podría dar grandes alegrías. Un público, exigente, estimulante, ávido de emociones…. Hay que dar a los niños espacio como protagonistas de los contenidos que se dirigen a ellos.

Esto no es una utopía, esto se hace en muchos países de nuestro entorno. En el último Priz Jeunesse international , por ejemplo, la categoría de 7 – 11 años no ficción fue la que tuvo mayor número de inscripciones y finalistas. Hecho inédito que indica dedicación y desarrollo de lenguaje documental para los niños de esta franja de edad.

Urge promover una cultura audiovisual de calidad para los niños y adolescente a través de su presencia en los medios. Urge producir y ofrecer contenidos de calidad. Urge impulsar una producción de programas de entretenimiento para la franja 4-16.

Estamos perdiendo un público ansioso de contenidos, tremendamente agradecido y fiel. Y para revitalizar este género del entretenimiento infantil, deberíamos contar con el NIÑO CREADOR. Y dejaré esta tercer apartado para un próximo post.

Y cierro con lo que decía en las premisas.
Los niños sí ven la tele. Según el Kids TV Report  los niños europeos siguen viendo una media de dos horas diarias de TV. Es cuestión de tiempo, de muy poco tiempo, que dejen de hacerlo. BBC ya se ha cargado de su canal infantil, sobrevivirá on line. Saltarán a otras pantallas pero creo que este discurso seguirá siendo válido para los canales y las plataformas on-line.

A modo de aperitivo de la continuación de este post, os invito a revisitar algunos de las entradas que se han publicado en este blog sobre este mismo tema:

TRES CONTENIDOS Y UN BIBERÓN, de Mercedes Méndez
APRENDIENDO A HACER CINE, de Luisa Forcada

EDUTAINMENT HECHO EN ARGENTINA, de Fabián Zampedri

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3 comentarios en ““Hijo, ¿vemos la tele?”

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