
Hace un tiempo, me encontré con unos datos que llamaron particularmente mi atención. Según los hábitos de consumo detectados en el estudio de Google “The New Multi-screen World: Understanding Cross-Platform Consumer Behavior”, se definen las diferentes funciones para cada pantalla de la siguiente manera: los ordenadores informan, los smartphones conectan y las tablets entretienen. ¿Y la TV? Es el catalizador de búsquedas. Esto quiere decir que utilizamos los demás dispositivos para desarrollar una experiencia que comienza al ver la televisión.
Y yo me pregunto, ¿Ya está? ¿Es ése realmente el único uso al que está destinada nuestra querida televisión, la más extendida y utilizada de las pantallas?
Nuevos usuarios, viejos medios: el camino hacia la obsolescencia.
Es bastante evidente que existe una gran diferencia entre ver vídeos y películas desde plataformas móviles y hacerlo desde la TV. A través de tablets y smartphones, el vídeo se va convirtiendo en un artículo de consumo cada vez más social, al mismo tiempo que la televisión se utiliza para ver programas tradicionalmente lineales y de menor interactividad. Se podría decir que, cada vez más, la televisión se utiliza como esa vía de escape de un entorno que es progresivamente más exigente con nuestro nivel de atención, proponiendo una oferta de entretenimiento simple y sin complicaciones. Sigue leyendo






