Este es el más hermoso tren eléctrico con el que un muchacho haya podido soñar
Orson Welles
El organismo social de los profesionales y prosumers del audiovisual, porque no sólo de grandes estrellas viven los fabricantes, tiene características peculiares como comprador y usuario. Por poner un ejemplo, los empleados de banca no se mueren por comprarse lo último en cajeros automáticos y cajas de apertura retardada ni la tecnología monopoliza sus conversaciones de café. Quizás sea un trabajo menos vocacional.
Sin despreciar la ilusión infantil sin la que esta vocación audiovisual sería un curro más, hay veces en las que repasar el torrente de noticias de jugueticos se parece sospechosamente a un niño hojeando un catálogo de Toys’r’us. Y es que vemos ese chisme nuevo, ese paquete de software actualizado o las características de esa nueva cámara y los queremos, nos parecen imprescindibles para desarrollar nuestro trabajo y hasta fantaseamos con lo que haremos con ellas. Sigue leyendo







