Como me encanta este clásico de Paco de Lucía que todos conocemos os propongo que lo escuchéis mientras leeis esta reflexión que os hago hoy. Estos últimos años uno de los sectores más castigados ha sido el de la producción audiovisual. Entre la crisis, los políticos y los que formamos parte de este mundo nos hemos encargado de situar nuestra actividad en el abismo. Los resultados han sido nefastos por mucho que algunos intenten maquillarlo con datos positivos como son los ingresos en taquilla, etc. Tradicionalmente el motor de la industria audiovisual ha sido el cine y la televisión.
En contra de la creencia popular que muchos difunden con malas intenciones, el sector del cine es uno de los sectores que menos ayudas recibe por parte de la administración y las ayudas públicas a este sector son de las más bajas y encima han ido decreciendo de manera muy significativa año tras año. De los 76 millones de euros que había del Fondo de Protección Cinematográfica en el año 2011 hemos bajado hasta tocar fondo con 33,7 millones de euros en el año 2014, todo un palo para la industria y sobre todo para las productoras independientes que no tienen un músculo económico que les pueda cubrir en caso de necesidad, caso que casi siempre se da.






