Aprendiendo a hacer cine

A principios de junio, en el fragor de los preparativos para las actividades estivales para mis hijos (ardua tarea por otro lado dado la extensión de las vacaciones escolares y el nivel de actividad que hay que proporcionar a los pequeños hoy en día –aunque.. ese no es el tema hoy-) me topé con esto:

Ya veis, en principio no parece muy original, se trata de una escuela de cine para jóvenes en Londres, lo que si es original es cómo lo hacen.

El taller es exactamente lo que presenta el video y los niños hacen una peli en 4 días: escriben el guión, preparan los escenarios, reparten los papeles, y ensayan su interpretación, graban con cámaras de verdad, experimentan con el sonido y con la luz, componen y cortan y después proyectan su obra y se sienten orgullosos del trabajo realizado.

Tengo que destacar que el programa es completo, los medios sencillos pero suficientes y el entusiasmo de la escuela da un resultado que sorprende. Los niños aprenden lo que hay detrás de una cámara, lo que hay que invertir para crear una historia, el poder que tienen sobre ella y también lo divertido que resulta dejar volar tu imaginación plasmándolo en una obra audiovisual!

La creación audiovisual se introdujo así en el resto de nuestras vacaciones, mi hija no ha parado de inventar historias, grabar con su i-pad y hacer montajes con una serie de aplicaciones “molonas” que ha encontrado y aprende a usar sola.

Todo esto me lleva a reflexionar sobre la poca formación que recibimos en nuestra etapa joven sobre la creación, lo poco que se nos enseña a canalizar nuestra imaginación y a utilizarla como vía de escape para comunicar lo que no somos capaces de comunicar de otra manera o para dejar salir esos miedos que nos causa la vida cuando no entendemos lo que nos rodea.

Hoy, desde muy pequeños, todos consumimos, devoramos sin parar obra audiovisual sin hacernos ninguna pregunta. A cualquier edad, las obras están ahí y las tomamos sin mas, pero lo cierto es que no sabemos nada ni de cómo se hace el cine, ni de cómo ha llegado hasta nuestra pantalla, ni el trabajo que implican, ni de qué ni quiénes nos lo han servido en bandeja de plata.

Si queremos que el futuro del cine incluya personas que respeten los derechos de autor, reconozcan el valor y el talento que se refleja en las obras, y entiendan la importancia del proceso creativo creo que es esencial enseñar a los pequeños a hacer cine. Si queremos que nuestro cine sobreviva, los pequeños tendrán que aprender y comprender de donde viene lo que ven, cómo se hace, las opciones infinitas que se les brinda en el mundo audiovisual y los muchos caminos que pueden tomar para expresar sus ideas, sueños o preocupaciones, y el esfuerzo que toda obra requiere. Solo así tendremos un futuro de creadores que sigan creyendo en el valor de lo que hacen, que no vale simplemente el poder grabar cualquier cosa de cualquier manera que lo que importa es que sea viral. Distinguirán una obra audiovisual de un simple golpe de suerte y sobrevivirá un reducto creativo en el que la calidad de la obra sea importante.

Esto, que a mi ya se me aparece esencial no parece contar en nuestro sistema educativo, apenas algunas escuelas ofrecen clases de interpretación o incluso he llegado a conocer algunas propuestas de clases extraescolares de cine no se si con demasiado éxito o divulgación.

Ya no se trata solo de interpretar (que también) se trata de proyectar, idear, planificar, adaptar recursos, imaginar, revisar y criticar los resultados, decidir lo que te gusta y te parece que encaja mejor en la historia que quieres contar y finalmente, de disfrutar del resultado. Como padres creo que debemos provocar un cambio en la relación de nuestros hijos con el cine, quizá así su futuro parezca un poco más halagüeño..

¿Alguien se anima a hacer algo parecido aquí? Yo me apunto!

La película está a punto de empezar, no apaguen el móvil por favor.

cinemaNo estamos pensando en que estemos viendo una película y empiece a sonar el móvil y el espectador de al lado se ponga a hablar. Éste post se basa en dos premisas: se puede usar el móvil en silencio y en la diversificación del uso de las salas en los cines.

Empecemos por la última. Hay salas donde se prohíbe comer palomitas. Existen salas acondicionadas a la forma de ver una película de los niños pequeños. Puedes ir a salas donde se puede cenar. Y todo esto, mencionando sólo las posibilidades de las salas a nivel físico, teniendo en cuenta el espacio y el uso. Todos somos conocedores de la diversificación de la oferta a nivel de contenido. Es decir, salas donde se proyectan deportes, óperas, conciertos, espectáculos de ballet o donde se celebran encuentros de empresas y todo tipo de eventos. Salas que se pueden reservar para rescatar determinado título y verlo en determinado pase.

Así pues, pensemos en una sala donde se puedan utilizar los móviles. ¿Qué tipo de oferta sería? Podríamos hablar de lo que significaría esto a nivel de contenido. Hay proyectos audiovisuales que ya incluyen contenidos adicionales para que se visionen a la vez que la propia película en sí (como APP de Bobby Boermans). Esto nos lleva directamente al tipo de consumo que se puede hacer en casa. Es decir un ejercicio donde la pantalla del ordenador, tableta o aparato de televisión es substituida por la pantalla de cine. También a nivel de contenidos, ya existen proyectos para premiar con contenidos adicionales de las películas a aquellos espectadores que han pagado por una entrada de cine. La premisa de marketing no es nueva: premiemos con un plus que facilite el boca/oído o fomente que se comparta en redes sociales. En publicidad ya hay quién ha conseguido introducir el uso del móvil en la sala aunque sea antes de que empiece la película. Volkswagen lo hizo para concienciar a los conductores del peligro de usar el móvil mientras conducían. Los espectadores se distraían consultando un mensaje y era entonces cuando el accidente se producía.

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El Cine como Experiencia (II – Refugios cinéfilos)

 

Rocky Horror Picture Show Midnight Showing, Englert Theatre, Iowa City, October 27, 2012 (Justin Torner/Freelance)

Rocky Horror Picture Show Midnight Showing, Englert Theatre, Iowa City, October 27, 2012 (Justin Torner/Freelance)

foto extraída de Odyssey

Comentaba en la primera entrega de este texto que, más allá de la aparición de la televisión y el video, fue la llegada de las consolas y los videojuegos la que mostró a las generaciones más jóvenes un modelo de imagen diferente y, sobre todo, un nuevo tipo de experiencia.

Los contenidos cinematográficos generados por la gran industria norteamericana sufrieron un cambio cualitativo: eso fue tras el descalabro del cine monumental de los años sesenta (que llevó a la quiebra a más de un estudio) y la producción errática de los setenta (un vano intento de atraer a las salas a la generación del 68, el Flower Power  y la guerra de Vietnam).

La combinación resultaría explosiva. El cine se convertía en un divertimento (entertainment) vacuo: la profundidad psicológica de sus mayores éxitos no supera la de una piscina infantil. (No exagero: ahí están los films para comprobarlo).
Dicho de otro modo: aunque el cine como medio no cambió, si lo hizo el mensaje y la experiencia que como usuarios obteníamos de él.
El cine dejó de ser trascendente. Y aquí utilizo el término en un sentido amplio, sin necesidad de alcanzar las cotas con las que lo aplica Schrader cuando habla de la filmografía de Dreyer, Bresson y compañía. Sigue leyendo

Benditos spoilers (No contiene spoilers)

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Aunque parezca un término moderno, llevan años acechándonos. Son incómodos, silenciosos y los que más duelen vienen de quien menos lo esperas. Pero los spoilers han hecho más que nadie por la ficción audiovisual.

La pesadilla de cualquier serie o película, cuando se emite por televisión, es coincidir con un partido de futbol de los importantes. El deporte, a priori, podría parecer mucho más simple y aburrido que cualquier pieza audiovisual de ficción, en la que ha sido cuidado hasta el último centímetro de la imagen que aparece en pantalla. Pero tiene un componente contra el que es muy difícil competir, el directo. Cuando algo está pasando a tiempo real, en ese momento, en ese lugar, nadie en el mundo puede saber qué va a ocurrir. Es como un helado que se deshace entre los dedos y tienes que comerlo rápido. Capaz de eliminar cualquier duda existencial sobre a que dedicar la vida en las siguientes dos horas. Se presenta como la cita ineludible a la que no puedes fallar, ahora o nunca.

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Movistar+, ¿la plataforma de televisión de pago definitiva?

Autor: Javier Domínguez Ferreiro

Autor: Javier Domínguez Ferreiro

El pasado miércoles 8 de julio MovistarTV y CANAL+ se fusionaron para crear lo que muchos, como clientes de una u otra plataforma, estábamos esperando desde hace ya tiempo. Ha nacido Movistar+ y ha llegado para quedarse. Eso sí, con algunas lagunas por resolver…

Promete ofrecer los mejores contenidos de la TV al mismo tiempo que apuesta por diferentes plataformas de acceso como satélite, IPTV o Over The Top (la nube) con el objetivo de que sus clientes puedan disfrutar de toda su oferta desde cualquier dispositivo. Asimismo, tiene en mente ser el pionero en desarrollar este tipo de mercado en España. La pregunta es: ¿lo conseguirá?

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La producción digital será nuestra salvación

Como me encanta este clásico de Paco de Lucía que todos conocemos os propongo que lo escuchéis mientras leeis esta reflexión que os hago hoy. Estos últimos años uno de los sectores más castigados ha sido el de la producción audiovisual. Entre la crisis, los políticos y los que formamos parte de este mundo nos hemos encargado de situar nuestra actividad en el abismo. Los resultados han sido nefastos por mucho que algunos intenten maquillarlo con datos positivos como son los ingresos en taquilla, etc. Tradicionalmente el motor de la industria audiovisual ha sido el cine y la televisión.

En contra de la creencia popular que muchos difunden con malas intenciones, el sector del cine es uno de los sectores que menos ayudas recibe por parte de la administración y las ayudas públicas a este sector son de las más bajas y encima han ido decreciendo de manera muy significativa año tras año. De los 76 millones de euros que había del Fondo de Protección Cinematográfica en el año 2011 hemos bajado  hasta tocar fondo con 33,7 millones de euros en el año 2014, todo un palo para la industria y sobre todo para las productoras independientes que no tienen un músculo económico que les pueda cubrir en caso de necesidad, caso que casi siempre se da.

EVOLUCIÓN FONDO A LA PROTECCIÓN DE LA CINEMATOGRAFÍA

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Mamá, quiero ser cineasta

Jóvenes cineastas

Grupo de jóvenes rodando una escena

Hace pocos días se celebraron en Madrid las pruebas de ingreso para estudiantes europeos en una de las escuelas de cine más prestigiosas del mundo, la EICTV de San Antonio de los Baños (Cuba). Yo estudié en esa Escuela, sigo vinculada a la institución como profesora y suelo coordinar la realización de esas pruebas. Para mí es un día intenso y emocionante. Los futuros estudiantes acuden nerviosos, ilusionados, han puesto tanta energía en lograr su sueño que, cuando les preguntas qué harán si no consiguen la ansiada plaza, se quedan en blanco. No pueden imaginarse haciendo otra cosa que estudiar cine en la isla caribeña.

Este post no trata de la EICTV en particular sino de estudiar cine en general porque además de todos los fenómenos emotivos en torno a las pruebas de acceso, hay otros más fríos y objetivos que se observan año a año y que merecen una reflexión. Sigue leyendo

El Cine como Experiencia (I – Los palacios del cine)

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foto de Landscape Film Festival

Para los amantes del cine, y sobre todo para los que crecimos en un momento en el que (a pesar de la aparición de los magnetoscopios caseros y la proliferación de video-clubs) el cine fotoquímico aún no imaginaba su destino, cada cierre de alguna sala supone un duro golpe, no menos duro por repetitiva que sea la noticia.

No obstante, no es mi intención entonar un lamento “a la Manrique”, a pesar de la buena acogida que tiene en España, vista la facilidad con la que se recurre a él. No creo que la simple queja aporte nada constructivo, ni que en realidad tenga que ver con el mundo del cine (de origen e idiosincrasia muy diferentes). Olvidemos ese “cualquier tiempo pasado fue mejor” y afrontemos la tarea de comprender lo que está pasando. Sigue leyendo

Ocho apellidos universitarios… de ocio y entretenimiento audiovisual

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Pocas celebraciones concitan a lo largo del año un consenso tan sentido y sincero como la Navidad (“nacimiento” en latín), capaz de asociar en torno a su inequívoco significado religioso un sentimiento colectivo de ilusión, esperanza y tolerancia al margen de conmemoraciones o creencias. Del mismo modo, pocas responsabilidades resultan tan gratificantes para un profesor universitario como canalizar la creatividad y el talento de sus alumnos hacia la concepción y desarrollo de proyectos profesionales sobre los que evidenciar su aprendizaje, sean cuales sean los resultados (y calificaciones) conseguidos.

Semejante tarea ya fue objeto de presentación en el post Ocio y entretenimiento audiovisual (recomendable su lectura para contextualizar las siguientes líneas), título de la materia que se disponían a acometer los estudiantes de 4º de Comunicación Audiovisual en la Universidad Pontificia de Salamanca. El punto de partida se concretaba en idénticas premisas a las que debe afrontar cualquier emprendedor: una exposición breve –pero clara– de las características del proyecto que se desarrollaría en la asignatura, tanto en su dimensión conceptual (qué es) como aplicada (cómo se concretará y será consumido por el usuario).

Hacía falta describir la finalidad del proyecto, sus elementos diferenciales, el perfil del destinatario y la relevancia que supondría en el entorno hacia el que estaba destinado. La memoria inicial contemplaba, además, un cronograma de tareas, recursos y plazos, un estudio de mercado con las referencias y competencias del proyecto, y una estimación argumentada sobre la viabilidad técnica y comercial. Y exigía, por último, una “ventana” virtual para su seguimiento público: web, blog, canal de audio/vídeo o perfil en redes sociales.

Dicen que no hay Navidad sin “nacimiento” ni emprendimiento sin logros, así que en un día tan especial como el de hoy, éstos son y aquí están los ocho “apellidos” que los universitarios le han puesto este curso al ocio y entretenimiento audiovisual.

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Lo que la magia me enseñó

nagia

Hace poco fue el quinto cumpleaños de mi hija y pensé celebrarlo llevándole a un espectáculo de magia. Y así, aprovechando que el mago Jorge Blas actuaba en la Gran Vía de Madrid, me pareció la excusa perfecta. Los espectáculos de Jorge son siempre elegantes y con estilo. Además, él es joven y es una persona que engancha muy bien con su público, podríamos catalogarlo como el yerno perfecto.

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