Un proyecto Transmedia que comprende un blog en el que más de 80 firmas sacamos nuestras ideas a pasear, un foro mensual, un grupo de colaboración y un podcast
Cuando dejarán las marcas de “medirse” las campañas y compararlas con otras marcas,.. “tengo más fans que tú en Twitter y conseguí 50.000 en Facebook en un día”,…. los tiempos cambian, existen nuevas tecnologías que abren las compuertas al océano de posibilidades para los creadores (para todos), y sabemos que es lo que les gusta y lo que no les gusta a los fans (algunos mejor que otros).
Términos para definir estos cambios aparecen y desaparecen sin dar tiempo a ver que es lo que significan en realidad. La verdad es que es un poco rollo y empiezo a estar harto de toda esta movida, ¿porqué no puede ser más sencillo?, ¿ o por lo menos más emocional y directo? Sigue leyendo →
¿Qué? ¿Cómo? ¡Ah! No, no… no me refiero a ningún tórrido ni lúbrico programa nocturno sobre pseudo-personajes del mundo del corazón y las gónadas. Y no, tampoco estoy pensando en chispeantes interloquios a cuatro bandas donde personajes estrafalarios se divierten haciéndonos creer que les importa lo que nos pase a los votantes.
Podría haber caído en la tentación de hablar sobre estos temas, tan de moda estos días, pero, por respeto a nuestros lectores, he optado por enfocarme hacia seres con una inteligencia y nivel intelectual muy superior a los anteriormente citados: los no-muertos post-apocalípticos.
A nadie se le escapa que Walking Dead es el mayor éxito en la ficción televisiva desde que Lost echara el cierre. La serie basada en los geniales cómics de ese crack con patas y lápices de colores llamado Robert Kirkman y sus ínclitos caminantes aficionados a devorar cerebros humanos, es el petardazo del momento, con el permiso de Juego de Tronos, una jocosa trama de ambiente medieval en el que las batallas por el poder, las puñaladas traperas y el juego sucio están al orden del día (que no, insisto en que no estoy hablando sobre la política española…).
Tras siete temporadas y casi un centenar de episodios a sus espaldas, el boom de Walking Dead es tan rotundo que hasta ha dado pie a una serie precuela; Fear The Walking Dead.
Evidentemente, como walkingdeadero incondicional que soy, no dudé en lanzarme a ver esta extensión, innecesaria a todas luces, de mi serie favorita cuando AMC la lanzó en verano de 2015. Para seros sincero, tras verla mi primera impresión fue pensar que rara vez un nombre de serie podría ser mejor escogido: FTWD era como la versión de terror de Walking Dead… pero terror de lo mala que era.
Sin embargo, como buen friki que soy, terminé por engancharme. Debo de admitir que, con el paso del tiempo y los capítulos, se les acaba cogiendo cariño a la mayoría de personajes – bueno a todos, menos al paniaguado de Travis y a su insoportable retoño… buff, qué pereza -.
Pero el premio gordo a tanta dosis de paciencia me llegó en forma de apéndice. Para ser exactos, el que esta temporada ha prorrogado la emisión de cada episodio en AMC: me refiero al talking show Talking Dead – Fear Edition.
La palabra metáfora viene del griego y consiste en desplazar un significado por otro con sentido figurado. Una figura retórica por la cual para decir A funciona mejor decir B. Pero las metáforas tienen fecha de caducidad y cuando nos la pasamos por alto se vuelven previsibles y se vacían de contenido.
En la transformación digital que vive toda la sociedad, los medios de comunicación y las empresas, los conceptos «Imaginación, Creatividad e Innovación» son usados como metáforas del cambio digital, pero no son sinónimos.
Ken Robinson, experto internacional en creatividad y educación, diferenció estos tres factores claves ubicándolos dentro de un proceso de aprendizaje e innovación.
Hace dos años escribí –basado en hechos estrictamente reales–, sobre el estupor que causaba en los despachos de productoras y cadenas de televisión la palabra “transmedia”. Pues bien, he de reconocer que las cosas han cambiado. Y han cambiado mucho. El estupor ha dado paso a un gran alborozo al pronunciar —y escuchar– la palabra de moda en el mundo audiovisual. “Transmedia” viste, suena bien, da importancia, sus acciones cotizan al alza, suben como la espuma. Estamos ante la burbuja del transmedia en un fenómeno similar al inmobiliario o, mejor, al de las puntocom: nadie sabe lo que es, pero todo el mundo quiere una.
Compañeros de blog, lectores, amigos todos, seré breve porque hoy solo quiero desearos un ¡feliz día del Orgullo Friki! Hoy, 25 de mayo, se conmemoran 10 años de fiesta del Orgullo Friki, y 39 añazos del estreno del episodio IV de la saga Star Wars. Ahí queda eso.
He elegido esta imagen que combina el universo Star Wars con el de Lego para ejemplificar el titular transmediático. Pero vayamos por partes…
Por una vez, el calendario del blog no me había pillado en la parra. Tenía preparado un post con opiniones y referencias sobre “los otros” YouTubers, los que no tienen un público masivo, los que no atraen a las marcas.
Pero ayer me topé con esto.
Otra humilde recomendación: ver los videos en la pantalla de la “tele grande”. No hay color
Se trata de un cortometraje de la saga Star Wars. Muy bien rodado, con bonitas localizaciones, VFX decentes y una coreografía de lucha con espadas láser muy currada, la más larga en metraje que yo recuerdo. La verdad, una experiencia audiovisual placentera, mucho más que otros productos de la abarrotada oferta del universo Star Wars.
La peculiaridad de este corto es que está fuera del conglomerado oficial controlado por Disney. La poderosa multinacional no verá directamente ni un euro de su visionado, pero probablemente tampoco sus autores. ¿Una declaración de amor o el último escalón aspiracional, de entrega absoluta al poderoso lado oscuro de la Marca?
Fan films, el hardcore de la fan fiction
A este tipo de piezas audiovisuales se les llama fan films. El fenómeno de la fan fiction se viene produciendo en casi todos los universos narrativos de éxito desde hace años pero, como sabemos todos los que escribimos en este blog y suponen todos los que nos leen, la producción audiovisual tiende a ser compleja y costosa. Al menos mucho más que sentarse a escribir una historieta en un blog de fanfic de Naruto
Recreaciones amateurs de pelis (o películas suecadas, como se prefiera) ha habido desde el VHS, como esa legendaria versión de Indiana Jones que sus fanautores tardaron 30 años en terminar. Lo habitual es que se trate de piezas prescindibles, rodadas con una cámara doméstica y con dudosas cualidades cinematográficas. No obstante, de vez en cuando se ven cosas que no sólo demuestran creatividad, sino que ponen al descubierto posibilidades narrativas interesantes y que, cada vez más, irán aumentando la propia riqueza del canon correspondiente.
Es frecuente también que se trate de piezas integradas en universos fantásticos: Star Wars, Harry Potter, Marvel, videojuegos… El nivel de implicación necesario para meterse en un jardín semejante suele ser más propio público del género fantástico en cualquier formato. Aunque no descarto ver algún día un fan film almodovariano.
Por el contrario, las temáticas y formatos usados son de lo más variado: parodias, what ifs, ampliaciones de personaje, dibujos animados o meras excusas para grabarte dando de palos a tus compañeros de gimnasio.
Como soy un consumidor audiovisual glotón e insaciable, llevo años viendo secretamente fan films de los que me iba recomendando el sabio algoritmo de YouTube. Lo que me ha chocado de Darth Maul: Apprentice ha sido su acabado y la cantidad de medios con los que han contado para hacerlo. O bien ha costado mucha pasta, cosa que no creo más allá de unos mínimos evidentes, o muchísima gente se ha implicado en ello. Veamos el making of
Dollies, mövi, cables de especialista, VFX… La mayoría de los realizadores que escribimos aquí no hemos contado con todos esos lujos ni de lejos, y mucho menos con esa tranquilidad para rodar (18 días de rodaje para 17 minutos de metraje), dicho sea sin demérito: ese corto tiene una gran factura y muchísimo curro detrás. De hecho, creo que aporta más al universo Star Wars que esa otra fan film carísima que hizo J.J. Abrams. Impresiona especialmente ver al director ejecutado los stunts para explicárselos a los actores. Ni Michael Bay, vamos.
Enséñamelo, no me lo cuentes
No me voy a alargar mucho más. Baste decir que tras varios años de parón, vuelve a convocarse oficialmente un concurso internacional de fan films de Star Wars: http://www.starwars.com/star-wars-fan-film-awards
A continuación, unas pocas recomendaciones for your viewing pleasure, sin orden concreto alguno:
Star Wars Uncut
Una simple búsqueda en Google demuestra que el universo narrativo creado por George Lucas es el que más número de fan films acoge. De largo.
Hace unos años se lanzó el ambicioso proyecto de crowdsourcing Star Wars Uncut. Se trataba de recrear la peli enteretica por parte de los fans: tú solicitabas un fragmento y, si se te concedía, tenías total libertad para recrearlo, siempre y cuando respetases el texto y planos originales, fuesen curradísimos reenactments, dibujos animados o descacharrantes parodias. El resultado es, cuanto menos, curioso. Su visionado un placer culpable, entre lo bizarro, lo cómico y lo tierno.
Ya han hecho Una nueva esperanza y El imperio contraataca, así que todavía hay oportunidad de disfrazarse de ewok en futuras reconstrucciones. O no.
The Hunt for Gollum
El universo Tolkien se presta bastante al fan film. En este caso, cabe destacar el currazo de dirección de arte para mantener la coherencia visual con la franquicia de Peter Jackson, aunque reconozco que se hace un poco pesado de ver…
Batman. Dead End.
La complicada ambigüedad moral del personaje de DC, junto con la oscuridad que preside el cómic y sus adaptaciones cinematográficas piden a gritos un examen más detenido por parte de los fans. Situaciones en las que debe decidir entre el bien y el mal, peleas en callejones bajo la lluvia y… ¿luchas con Aliens y Predators?
Punisher: Dirty Laundry
¿No estás satisfecho con la adaptación que han hecho de tu personaje preferido? No pasa nada, armas tu propia peli. Y llamas al actor de la adaptación oficial. Y el actor te produce el corto y se trae a amigos suyos como Ron Perlman. Esas cosas que pasan…
Assassin’s Creed Unity Meets Parkour in Real Life
O cómo jugarse la vida para recrear un videojuego. Sin cables ni trucos. Yo no recomendaría repetirlo, aunque te pille Notredame a mano…
Modern Warfare – Frozen Crossing
Los aficionados al airsoft son muy de grabarse en video practicando su hobby. Para ello, se empollan las escenas de acción de las pelis y las recrean con mejor o peor fortuna. En este caso, logran dramatizar las misiones del Call of Duty-Modern Warfare manteniendo la tensión con un buen ritmo narrativo.
Metal Gear Solid – Philantropy
Si el anterior ya impresiona, ¿qué decir de este fanfilm de una hora? Acción bien rodada, atención al detalle, VFX… Si perdonamos alguna explosión feúcha y la sangre más roja desde los tiempos de la Hammer, parece que estos italianos hacen valer el tiempo empleado en ver su trabajo. Además, lo de empezar con una cita de Ralph Waldo Emerson es de tener mucho cuajo. En cualquier caso, tras dos partes, y el apoyo público (al menos de palabra) de Kojima, parece que el proyecto tiene futuro aún
Spider-Man: Eclipse
Un traje de lana, sencillas pero eficaces coreografías que a veces recuerdan a Oldboy, los efectos visuales justos… y mola más que las últimas adaptaciones oficiales. A alguien se le debería caer la cara de vergüenza
Half-Life. Enter The Freeman
Vayamos un paso más allá: ¿tienen posibilidades comerciales los fan films? Era una pena que el clásico e influyente Half-Life, el yayo de todos los videojuegos distópicos (y de Mr. Robot) no tuviese una extensión cinematográfica (aunque si recordamos la de Doom, es casi mejor que no tenga). Este proyecto empezó como muchos otros, por amor al arte, literalmente, para cubrir esa demanda. Sin embargo, unos buenos dineros recogidos en Kickstarter han permitido que evolucione hacia una serie, The Freeman Chronicles. Prometedor. http://www.thefreemanchronicles.com
Reconocerlo; cuando pensáis en branded content… ¿visualizáis mentalmente un vídeo? ¿Sentís la tentación compulsiva de darle al play? ¿Instintivamente subís el volumen? Lo sabía. Yo también, para que nos vamos a engañar.
Si es que el contenido audiovisual es el Messi del branded content; esto lo saben hasta los madridistas. Ningún otro formato permite tanto lucimiento a una marca, conecta mejor, transmite con más fuerza, genera tanto recuerdo como el vídeo. ¿Cómo era aquello de “lo que se lee se olvida; lo que se ve, se recuerda; lo que se experimenta, se aprende«? Una gran frase. No sé quién la escribió, se me ha olvidado; será porque estaba escrito… Pero de una cosa estoy seguro; no era un escritor.
El hecho es que todas las marcas deberían apostar por construir su marca y posicionamiento a través del contenido audiovisual, bien sea nativo digital o emitido desde TV. El vídeo es fundamental en cualquier estrategia de contenidos de marca; es el esqueleto, los cimientos, el plató desde el que lanzamos nuestro mensaje directamente a la mente e imaginación de nuestra audiencia. Nos garantiza – como poco – el AI del AIDA; es el mejor medio para captar la atención y nos ayuda a despertar el interés.
Uno de los principios constructivos de una historia clásica son: disponer de un personaje -y dotarlo de capas de personalidad-, proveerle un contexto con tensión, provocarle alguna disrupción externa o interna para crear un conflicto, contraponerle una fuerza antagónica y darle un final restaurador -o semi restaurador o anti restaurador que hoy está de moda-.
En los finales de las historias lineales de estructura clásica persisten los cierres con un previo punto de giro sorpresivo y a posteriori una explicación que viene a revelar la lógica de los hechos que el espectador no pudo o no supo interpretar en su momento.
Aquella información de fondo que desconocíamos en convergencia con su revelación es en el clímax de la historia cuando expone su sentido más fuerte. Es la sorpresa seguida de la lógica: el final ¡Oh! ¡Ah!
Hoy tengo el placer de presentaros algo que me toca muy de cerca. Es una de esas ocasiones en las que sientes que por fin algo “chulo” forma parte de tu trabajo, aunque provenga del cliente internacional…
Y es que, aunque ya queda lejos de ser algo novedoso, Clinique España ha sabido sumarse a la evolución digital de su marca con un videoclip interactivo que tiene todas las papeletas para convertirse en un contenido de éxito. De hecho, ya lo está siendo.
¿Con qué requisitos cuenta esta acción que aúna música, tecnología y cosmética en un mismo vídeo?
¿Cuántas veces al día la palabra proyecto circula en nuestro lenguaje cotidiano?
Mi reflexión en este artículo se da en torno a este término que empleamos hoy como pretexto para cualquier conversación.
Hace unos días tuve la oportunidad de dar una conferencia sobre la “Educación basada en Proyectos”, o lo que hoy se conoce en el medio educativo como Proyect Based Learning (PBL).
Para los que no están familiarizados con el término, el “Aprendizaje basado en proyectos” es un método pedagógico el cuál tiene como finalidad centrar el aprendizaje en el alumno al integrarlo en problemas reales para lograr que en el proceso de construcción, el estudiante se motive, participe, movilice sus conocimientos previos, adquiera nueva información, al mismo tiempo que desarrolla su capacidad de análisis, síntesis, pensamiento crítico y habilidades de comunicación y de colaboración, impactando fuertemente en su desarrollo emocional y social. pblSigue leyendo →