Este post puede que no le guste a todo el mundo. No pasa nada, mi punto de vista puede estar equivocado, y afortunadamente no es el único.
Que la publicidad es una industria rematadamente ineficiente no lo digo yo, lo dicen todos los estudios. El 99,5% de los impactos publicitarios no logran su propósito más básico, conectar con el público.
El discurso dominante justifica esta ineficiencia por motivos estructurales; sobresaturación de la oferta, economía de la atención,… Estos condicionantes existen, pero no solo para la publicidad. La clave es, ¿cómo los afronta la publicidad?; ¿cómo un reto? o ¿cómo una excusa para ser cada vez peor?.

Voy a ceñirme a cuatro hechos muy concretos, que a mi juicio definen patrones de comportamiento muy extendidos, aunque por fortuna, no los únicos.






